Mitologia Bribri



Los Dioses

En la fase primordial de la mitología bribri, todo estaba en tinieblas, estado latente de la creación del cosmos, habitado únicamente por los srbulus, seres que vivan en cuatro mundos. En uno de estos cuatro mundos, había enormes piedras por todas partes, el suelo todo era de pura piedra.

Sibökomo: el dios creador
El primer ser que surge es Sibokomo (Sibökama: padre dios, kapa, rey, “el que manda") el cual salió de un árbol. Él tenía unas piedritas pequeñas con las que hablaba; con ellas curaba a la gente. Era un gran sukia. Entonces su piedrita vio que se podía hacer el mundo: “Ojalá mi padre me lleve a ver lugares por allá arriba!”.

El lugar en donde estaba Sibokomo era abierto al vacío, no se veía nada, era infinito, infinito como el cielo, donde no hay nada. Estaba el señor ahí sin hacer nada, cuando la piedrita pensó: Allí abajo hay una muchachita; ojalá mi padre se la lleve a examinar lugares con nosotros. La muchacha es la sobrina de Sibokomo. Éste quiso tener relaciones con la sobrina; de ahí sale lo bueno y lo malo.

Ambos se van a otros mundos, en los que Sibokomo piensa crear la tierra, las aguas, el sol, la luna, etc. Una de las piedras mágicas de Sibokomo, el macho, se introduce en el vientre de Sitami, la sobrina, y la embaraza. De este embarazo nace Sibú.

Sibö o Sibú
En cuanto a dioses, espíritus, deidades o diablos, tienen los siguientes: el gran espíritu, o principal ser sobrehumano se llama Sibú. Éste es un espíritu bueno, de quien no hay que temer nada y se le rinde una especie de respeto pasivo, pero no adoración ni culto. Se le considera más bien como el jefe del país feliz, del estado futuro; pero que no se molesta por las cosas mundanas. A pesar de todo, se observa en su teología, toda la familia de las tribus es esencialmente monoteísta, aunque insensiblemente han dado los primeros pasos hacia la pluralidad de dioses.

Sibú es el gran espíritu, omnipotente y omnipresente. Es él quien representa el principio del bien, Sibú es el creador del mundo. Habita en el plano superior. No se conocen representaciones materiales de Sibú, el cual enseñó al hombre a danzar y cantar disfrazado de zopilote. A Sibú se le considera como el gran civilizador indígena, y por ello es considerado como una figura mítica.

Cuando Sibú nació, los srbulus se enteraron de su nacimiento por el canto de un gallo, y desearon matarlo. Cuando Sibú creció, para vengarse de los srbulus los hace abandonar el mundo.

Iriria
La tierra, que surgió como una niña de debajo de la superficie, que era pura roca, sobre la que muere. De su sangre derramada sobre la roca se forma la tierra para la semilla. Antes de que subiera a la superficie, un murciélago le estaba chupando la sangre, y de las deyecciones del murciélago aparecieron diversas plantas. La fiesta con la que se celebra el nacimiento de Iriria es una fiesta funeraria. La madre de la niña tierra fue traída para preparar la bebida de chocolate para la fiesta.

Sula
Espíritu bueno, guardián de la Semilla, o de las almas. Es la dualidad, el principio femenino. Vive en el mundo inferior

Dular
Es el mensajero de Sibú, puente mítico entre el chamán y el dios supremo y que se manifiesta a través de las piedras mágicas o por medio del bastón. Nadie ha visto a Dular, y sólo los curanderos completos pueden hablar con él.

Espíritus malos

Bonnama
Tigre Be
Kritöm (Kiritum): Diablo, existe en la montaña Aknama. Sibú lo llama /naú/: tío materno.
Alar: duendes
Itso': “La llorona”
Serke
Diköm: es el tigre de agua, no es inmortal.
Buklú: (La palabra también denota falta de limpieza)
Kablapa
Chodawe
Tsaitmi (mar)
Tkërma (trueno)
Sholata
Shulekma: dueño de las enfermedades

Los espíritus malos matan a la gente y se la comen.

En el mundo sobrenatural las deudas se pagan con cacao, y los gustos se satisfacen con esta cosecha. La hermana del creador está a cargo de las almas en el inframundo, y todos los seres sobrenaturales amigos o enemigos, se alimentan de sangre humana que para ellos es chocolate, o de carne humana que para ellos son bayas de cacao , el árbol de cacao doméstico es, en la mitología, una de las esposas del creador.

Concepción bribri del universo

El universo bribri consta de cuatro grandes divisiones cosmológicas:
El mundo de Sibú, del Mar, Trueno y Sol, está arriba; la tierra, el mundo de los hombres, animales, plantas, los dueños de los animales, los diablos y otros enemigos de la Semilla (los que no son bribris), está abajo; el mundo inferior, donde vive SuL, y el cuarto plano, que es el punto de contacto de los otros tres planos, que es el lugar debajo de donde nace el sol, de donde vienen las cosas buenas y malas que pasan en la tierra.

El mundo está gobernado por espíritus buenos, malos y perversos, principios divinos para los cuales no se tienen representaciones materiales, son seres caprichosos y poco tratables, a quienes se les teme pero no se les respeta.

Tanto los espíritus buenos (SuL), como los espíritus malos (Bi), habitan las partes menos frecuentadas del bosque; a veces son invisibles, y otros aparecen bajo la forma de animales tales como dantas, serpientes y otros. Parece que el calificativo de espíritus buenos haya que reservarlo especialmente para los espíritus auxiliares de los chamanes; entre ellos se destaca Dular.

En el principio del bien y del mal, éste está representado por los Bi y los a, nombre genérico de seres sobrenaturales o fuentes de poder sagrado, que llevan a constituir un tabú y cuya violación puede acarrear hasta la muerte. Se trata de no contrariarlos y no puede decirse que no se les rinde culto alguno.

En cuanto al Sol, se dice que “el Sol es como Dwchke (abuelo) lejano por el lado del clan que no es el propio, es un enemigo que deja salir las enfermedades por el este”. Los bribris nacieron en la oscuridad, antes de salir el sol; los blancos nacieron cuando salió el sol. Dios celebró toda la noche el nacimiento de los bribris pero al salir el sol vino el demonio y el sol quemó toda la vida . Estas declaraciones indican que el sol es un pariente político en la cosmología o un particular hostil. Quizás por esta creencia es que se evita el contacto con el sol en este confinamiento ritual, como un elemento de contaminación e impureza. (Bozzoli: Símbolos de intercambio recíproco en la visión de mundo de los bribris).

Se le atribuye un dueño o wak a cada cosa creada. El creador mismo es el dueño de la gente. La principal disputa del demonio con Dios surge de que éste se considera dueño de las posesiones del creador.

La creación del sol y de la luna

“Sibú ha dejado a la luna como mujer. Sibú no quiso que existieran dos astros iguales uno encima del otro. Tampoco era conveniente que, al igual que el sol, apareciera otro astro que tuviera su mismo movimiento. Entonces Sibú vio que eso no serviría en ese lugar y a la vez Sibú vio que para la semilla humana eso no serviría. En el día, habiendo dos astros, calentarían los dos igualmente, entonces Sibú analizó esto y dijo que no era posible que las cosas fueran así. Era necesario, dijo Sibú, que se enfriara uno, que es el que ahora camina de noche, y que quedara congelado. De tal manera lo resolvió que quedó el sol y ése quedó caliente.” (Bozzoli, 1977: 83)

El otro sol: /Divó/

“…Pero antes, en Ka, el tiempo infinito… Lejos, en Ka, el infinito espacio, Sibú hizo otro sol, enorme, mil veces más grande que este sol de la Tierra; mil veces más caliente. ¡Es un sol terrible! Nadie lo ha visto, nadie sabe dónde está, nadie lo conoce. Rueda por Ka, el espacio infinito; rueda desde Ka, el infinito tiempo. Pero si matas a otro, pero si haces correr la sangre de un hombre, allá serás lanzado. A este terrible sol que no vemos, que no conocemos, que nadie sabe dónde está oculto, y que arde más que mil soles, allá van los asesinos.

Si derramas la sangre de un hombre, cuando te mueras no serás recibido en Suré (entiéndase Sulakoska), el Lugar de la Verdad, que queda al otro lado del sol, en donde vivimos antes de nacer, en donde nos hizo Sula, y Sibú el bueno nos espera. Si asesinas a alguien no podrás ir allí. Irás al lugar terrible que se esconde en las profundidades de Ka, que existe desde Ka, el infinito tiempo…”

La creación de la tierra Iriria

Es la niña tierra, que vivía en uno de los cuatro mundos subterráneos. Antes de que subiera a la superficie, un murciélago le chupó la sangre, luego subió y de las deyecciones del murciélago en el centro de la casa aparecieron diversas plantas. Sibú pensó que del alimento (tierra) consumido por el murciélago, él podría crear la tierra.

Namaitmi, la danta, madre de Iriria y hermana de Sibú, es invitada por éste a la fiesta de inauguración de la casa cósmica, para que preparara la bebida de chocolate para la fiesta. Cuando Namaitmi se encuentra en la fiesta, Sula, el padre de Iriria, toma a la niña y la lleva a la superficie, que era pura roca, sobre la que muere. De su sangre derramada sobre la roca se formó la tierra para la semilla.

En otra versión, es su abuela Namasia quien la lleva a la fiesta. Una vez allí, Namaitmi, al notar la presencia de su hija, trata de alzarla, pero ésta se le resbala de las manos y es aplastada por los participantes que danzaban en la celebración. Ellos bailaban el sorbn, una danza ritual bribri que conmemora la creación de la tierra y la construcción del universo. La fiesta con la que se celebra el nacimiento de Iriria es una fiesta funeraria.

La creación del mar

Por deseo de Sibú, Shulekma y Tsami se unieron y ésta última quedó embarazada. Habiendo querido salir a defecar, tomó el bastón de Shulekma. A pesar de que Shulekma le había ordenado no soltar el bastón, Tsami lo depositó en el suelo durante un rato. Cuando llegó a buscarlo, el bastón se había convertido en una serpiente, la cual la mordió, provocándole la muerte.

De su vientre surgió un árbol que amenazaba con romper el techo de la casa de Sibú, por lo que éste ordenó a sus ayudantes que lo cortaran. Al caer el árbol, un animal corrió y unió la copa con las raíces, formando de este modo una circunferencia, que se transformó en el mar alrededor de la tierra.

Mitos de origen de los bribris y cabécares

Sibú trajo las semillas de maíz de debajo de donde nace el sol, de las que descienden los clanes bribris y cabécares. Estas semillas son los bribris y sus clanes. En algunas narraciones, Sibú aparece como aire o viento que dispersa las semillas o la gente. Las semillas florecen con la mezcla de la tierra y el aire, SuL y Sibú. Los individuos son inmortales en el sentido de que se mantienen como semillas en el mundo de SuL, de donde vuelven a nacer.

Los bribris y sus vecinos indígenas se originaron en semillas de maíz que Sibú dejó en Sulayom, en el alto Lari (en el Chirripó). Algunas semillas se convirtieron en chanchos de monte y cruzaron la cordillera, y detrás de ellos se fueron los teribles como monos.

Cuando Sibú trajo la semilla nombró cada clan y le dio su trabajo específico. También trajo los clanes divididos en pares, para intercambiar los cónyuges entre uno y otro. Hasta el presente, cuando se le pregunta a alguien en qué clanes puede casarse, se menciona sólo uno en la mitad opuesta, el que está emparejado con el de uno.

Se presupone que los bribris conquistaron militarmente a los cabécares, pero éstos mantuvieron la superioridad religiosa. Según Bozzoli, este supuesto se basa en la división político religiosa de trabajo que los caracterizó en el siglo pasado, en el cual un clan cabécar nombraba al especialista ritual de más alto rango, y algunos clanes de habla bribri nombraban los reyes.

Para Bozzoli, los dos grupos pueden considerarse como uno solo en cuanto a su sistema de creencias y de prácticas bélicas y desde el punto de vista institucional. La divergencia lingüística ocurrió debido a las distancias entre clanes (que se definían territorialmente) y a los rasgos geográficos de los valles de los ríos talamanqueños que los clanes ocupaban, los cuales restringieron la interacción y motivaron que cada grupo estuviera sometido a las influencias de vecinos diferentes.

Origen de las enfermedades

Sibú burló a sus convives. Muchos de aquellos seres que ayudaron a Sibú a construir su casa y a quienes éste robó su trabajo y su propiedad, son los que los sukias hoy llaman dueños de las enfermedades. Burlados por Sibú, todos ellos quieren vengarse y ésta es la explicación que los talamanqueños dan a las enfermedades.

Espíritus de los animales

Todos los animales de caza tienen reyes o protectores de animales, que pueden adoptar la forma de animal o de cualquier cosa que les plazca. Son invulnerables y peligrosos, por lo que algunas veces son la encarnación del espíritu malo o Bi.

Las reglas para tratar con los dueños son: se debe contar con su permiso para tomar algo de ellos, por medio de una cuidadosa negociación; tomar las cosas sin su permiso resulta en peligro, enfermedad o muerte; los dueños están obligados a dar parte de lo que les pertenece; por algunas cosas no deben pedir nada a cambio, y por otras tienen derecho a recibir algo equivalente.

En cuanto a la relación con los animales, nadie tiene derecho de causarles sufrimiento; por el maltrato a los animales domésticos el castigo se recibe después de la muerte, cuando el alma va hacia el inframundo. Los seres humanos son los dueños de los animales domésticos. Los animales silvestres son seres sobrenaturales que habitan en la selva. En relación con los animales comestibles, sean domésticos o silvestres, la regla es distribuir su carne a parientes y conocidos. La mezquindad ha sido el único pecado reconocido; el no compartir la carne con los demás se castiga en el camino al inframundo. Los animales no comestibles se evitan; no causan enfermedad grave ni castigo después de la muerte.

La selva está gobernada por el dueño general de los animales. Este dueño es el awá (médico, sukia) que cada especie animal tiene, y los grupos de animales que tienen algunas características en común tienen su dueño. Estos dueños tienen parientes y sus territorios propios.

El dueño general es amigo de los humanos si las reglas para tomar recursos silvestres se respetan. Sin embargo, los dueños específicos de los animales, quienes viven con el dueño general como parientes, son hostiles a los humanos, porque la gente caza su especie. Como intercambio por los animales que el dueño general le permite a los humanos cazar, los dueños específicos cazan a los seres humanos. Para tratar con estos diablos, la gente puede contar con seres amistosos tales como el dueño del trueno, de los vientos y de algunas plantas, que son algunos de los espíritus protectores.

A fin de engañar al protector de los animales cuando se planea cazarlos, en lugar de su nombre propio se usa el de una planta. Se cree que todos los animales tienen una piedra en la cabeza, que el cazador puede obtener si al matar un animal corre inmediatamente y la recoge. Con esta piedra la caza le es abundante, hasta el día en que el rey de los animales le cace a su vez y lo mate.

Cuando un awá solicita una buena cacería al dueño de los animales, debe intercambiar simbólicamente los vegetales cultivados poseídos por los humanos, por la carne de los animales silvestres. Cada animal silvestre tiene su correspondiente nombre vegetal. El dueño de los animales también ve a sus animales como sus cosechas de esos vegetales. De esta manera al dueño se le paga con la misma moneda. El awá canta su ofrenda de vegetales de acuerdo con los animales que el cazador desea. Ofrece vegetales equivalentes a cada animal; luego el cazador lleva pedacitos de vegetales al lugar que el awá le aconseje. Así los animales aparecen allí.

Los indígenas muestran cautela y respeto hacia la selva. Por ejemplo, deben permanecer silenciosos allí, no cazar muchos animales ni dejarlos heridos. La primera vez que un hombre caza un animal, lo hace cuatro veces, repitiendo esto para cada especie si es la primera vez. La carne de los primeros animales de cada especie se debe distribuir entre familiares y vecinos pero una mujer encinta y su esposo no deben comerla.

La cacería y la pesca requieren previo ayuno y abstinencia sexual. En lugares selváticos no se tocan las flores ni los frutos. El humo de la carne asada de los animales silvestres se considera una ofrenda o pago a la selva. Los sobros de animales cazados se colocan a los pies de un árbol, y no se deben dispersar las partes de un animal.

Dependiendo de los grupos de animales que se cacen y de las técnicas de cacería para cada grupo, así son los modos recíprocos en que los animales conciben a los hombres y sus modos de cazar hombres. Las enfermedades humanas se consideran resultado de la cacería que realizan los espíritus animales y sus dueños. Las enfermedades son mandadas por Ditegla, señor de las enfermedades. La relación entre animales y enfermedades es de suma importancia, porque los espíritus auxiliares de los curanderos adoptan estas formas.

Es prohibido matar los animales domésticos, de la misma forma en que no se debe maltratar a los miembros de un clan. El maltrato equivale al castigo por mezquindad. Cuando se matan para comidas rituales, los animales domésticos se deben ahorcar.

Espíritus de los lugares

Los lugares están custodiados por los espíritus del lugar; se cree que tienen las mismas costumbres que los humanos y que pueden causar la muerte a cualquiera que trate de hacerse de sus dominios. Entre los más importantes espíritus de lugares están los Ujum, considerados como seres etéreos que habitan los picos pelados de las altas montañas y viven en la masa misma de la roca.

Para no contrariarlos hay que guardar silencio al entrar por primera vez a una montaña; de lo contrario se expone el intruso a que se desaten grandes aguaceros, e incluso puede recibir la muerte. Después de la primera experiencia puede hacerse la visita sin miedo alguno. Los novatos se libran de cualquier daño si van acompañados de alguien que ya ha estado en el lugar, porque los protege el calor místico del iniciado. Algunos consideran a los Ujum como restos de la generación anterior a la de los indios.

Números sagrados

En la religión talamanqueña, el número cuatro es uno de los números místicos; este número es básico y se refleja en diferentes ceremonias, como la de la iniciación, funerales y en diferentes elementos dentro de las mismas. El número tres está asociado a las purificaciones, ayunos y las manifestaciones del alma.


Casa cósmica de Talamanca - Concepción del mundo según los Bribris
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