María Sabina Magdalena García (1894-1985)





Soy mujer que mira hacia adentro
Soy mujer luz del día
Soy mujer luna
Soy mujer estrella de la mañana
Soy mujer estrella dios
Soy la mujer constelación guarache
Soy la mujer constelación bastón
Porque podemos subir al cielo
Porque soy la mujer pura
Soy la mujer del bien
porque puedo entrar y salir del reino de la muerte.

Soy una mujer sin sangre
El pájaro me roba la sangre
El libro abierto me roba la sangre
El agua me roba la sangre
El aire me roba la sangre
La flor me roba la sangre
Me conocen los santos del cielo y los ángeles
Dios me conoce
El corazón de la Santísima Madre de Cristo
El corazón de Nuestro Señor Jesucristo.

Soy una mujer que llora
Soy una mujer que escupe
Soy una mujer que ya no da leche
Soy una mujer que habla
Soy una mujer que grita
Soy una mujer que da la vida
Soy una mujer que ya no pare
Soy una mujer que flota sobre las aguas
Soy una mujer que vuela por los aires.

Soy una mujer que ve en la tiniebla
Soy una mujer que palpa la gota de rocío posada sobre la yerba
Soy una mujer hecha de polvo y vino aguado
Soy una mujer que sueña mientras la atropella el hombre
Soy una mujer que siempre vuelve a ser atropellada
Soy una mujer que no tiene fuerza para levantar una aguja
Soy una mujer condenada a muerte
Soy una mujer de inclinaciones sencillas
Soy una mujer que cría víboras y gorriones en el escote
Soy una mujer que cría salamandras y helechos en el sobaco
Soy una mujer que cría musgo en el pecho y en el vientre
Soy una mujer a la que nadie besó jamás con entusiasmo
Soy una mujer que esconde pistolas y rifles en las arrugas de la nuca.

Soy mujer que hace tronar
Soy mujer que hace soñar
Soy mujer araría, mujer chuparrosa
Soy mujer águila, mujer águila dueña
Soy mujer que gira porque soy mujer remolino
Soy mujer de un lugar encantado, sagrado
Porque soy mujer aerolito.


"Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo que está lejos, también cercano e invisible. Ahí es donde vive Dios, donde vive el muerto y los santos. Un mundo donde todo ha pasado ya, y se sabe todo. Ese mundo habla. Tiene un idioma propio. Yo informo lo que dice. El hongo sagrado me toma de la mano y me lleva al mundo donde se sabe todo. Allí están los hongos sagrados, que hablan en cierto modo que puedo entender. Les pregunto y me contestan. Cuando vuelvo del viaje que he tomado con ellos, digo lo que me han dicho y lo que me han mostrado."
Estuvo marcada por la pobreza y una saga de acontecimientos trágicos. Viuda en dos ocasiones y su tercer esposo la abandonó. Algunos de sus hijos murieron en condiciones violentas y ella misma resultó balaceada al interponerse para salvar la vida de uno de ellos. Dos veces puso una tienda de abarrotes en su natal Huahutla y en ambas ocasiones tuvo que cerrar debido a los retrasos en los pagos de sus clientes. Pero aprendió a sobrepasar cada una de sus pérdidas y logró vivir sin rencores: "cuando veo cruzar en mi camino a aquel borracho que me hirió, lo saludo. Pobre, está descompuesto… es un hombre inservible. Su borrachera lo ha acabado", decía.

legendaria practicante del chamanismo que en 1955 había compartido con el mundo exterior sus conocimientos de las ceremonias curativas maza­tecas con hongos sagrados.' Nacida en 1894, María Sabina ha­bía llevado una vida muy dura y dolorosa. De niña perdió a su padre, y al principio comenzó a comer hongos psicotrópicos para combatir el hambre. En una ocasión, cuando su hermana estaba enferma y María Sabina había consumido hongos alu­cinógenos, se le apareció la figura de la muerte. Tras esa vi­sión, aseguró haber recibido orientación de «seres espirituales superiores» en cuanto a cómo curar a su hermana, y ésta se re­cuperó de su dolencia. A partir de aquel momento, María Sa­bina se convirtió en una conocida curandera, o herbolaria, y la gente comenzó a acudir a ella desde muchos kilómetros a la redonda.
Doña María, como se la conocía respetuosamente, estaba convencida de que los hongos aportaban sabiduría, curaban las enfermedades, y representaban la carne y la sangre de Je­sucristo. Después de la defunción de su segundo esposo, cuando doña María tenía poco más de cuarenta años, comen­zó a trabajar exclusivamente con los hongos sagrados y pasó a ser conocida como sabia. Me contó que los hongos aparecían por voluntad de Dios. En el modelo de curación de doña Ma­ría se realizan varias operaciones, tales como el diagnóstico, la identificación de la causa de la enfermedad y el tratamiento de la misma, después de que la sabia y sus clientes hayan con­sumido hongos sagrados. Doña María afirmó que Jesucristo o algún otro «ser espiritual superior» operaba a través de los hongos, para revelar el origen de la dolencia y el remedio co­rrespondiente.
Doña María había observado que su bisabuelo, su abuelo, su tía abuela y su tío abuelo eran sabios que consumían hon­gos sagrados durante las veladas nocturnas. Para evitar pro­blemas con la Iglesia, asistía a misa y contribuyó a la funda­ción de una asociación femenina llamada Hermandad del Sa­grado Corazón de Jesús. En realidad, el párroco del pueblo salió en su defensa cuando las autoridades federales intenta­ron prohibir sus veladas con hongos.
La imaginería de la liturgia ceremonial de doña María era claramente católica, pero con un fondo de odas y salmos pro­venientes de los sumos sacerdotes de Motezuma, soberano azteca derrocado por los invasores españoles en 1521. Aun­que la Inquisición española había declarado las veladas ilega­les, éstas se habían seguido practicando en secreto durante más de cuatro siglos. Cuando se descubrió que todavía se ce­lebraban, multitud de jóvenes de Norteamérica y de Europa occidental acudieron a Oaxaca para probar personalmente los hongos psicotrópicos. Doña María simpatizaba con su deseo de ilustración espiritual, pero criticaba el hecho de que aque­llos jóvenes no respetaran las tradiciones mazatecas y consu­mieran los hongos sin una preparación adecuada ni la orienta­ción de un «sabio».2
Cuando le pedí permiso para tomar fotografías, doña Ma­ría se disculpó y regresó al cabo de unos minutos con su túnica ritual bordada a mano, llamada huipil. Una de mis amigas, claramente conmovida por el impacto del gran carisma de doña María, comenzó a llorar desconsoladamente. Inmedia­tamente, doña María se separó con ella del grupo, rezó por ella, y le frotó el cuerpo con flores frescas. A los pocos minu­tos cesaron las lágrimas, y la mujer en cuestión dijo que sentía una paz y una felicidad que perduraron varios días.'
María Sabina dejó de practicar poco antes de cumplir los noventa años. Volvió a casarse y vivió apaciblemente en su pequeño pueblo hasta su muerte en 1985. Entretanto, permi­tió que se grabaran y transcribieran las canciones y cánticos con los que acompañaba sus veladas. En uno de ellos, se des­cribía a sí misma y su función:
Soy mujer de esfuerzos,soy mujer de llanto, soy mujer de palabras, soy mujer creadora, soy mujer curadora,soy poseedora de la sabiduría de las plantas.
En otro, relataba la experiencia de una visión:
Así es como se ve cuando voy al cielo. Dicen que allí es como la suavidad. Dicen que es como la tierra. Dicen que es como el día. Dicen que es como el rocío.


Curandera indígena originaria del pequeño poblado de Huautla de Jiménez, ubicado en la Sierra Mazateca, al sur de México. Sin proponérselo, María Sabina se convirtió en una celebridad nacional e internacional, debido a su extenso conocimiento en el uso ceremonial y curativo de los hongos alucinógenos que usualmente crecen en su natal Oaxaca. María Sabina fue conocida como una mujer sabia en todo el mundo, y se convirtió en un icono para muchos seguidores y simpatizantes del movimiento hippie, pero antes que nada, fue una mujer exploradora. Guía maestra y diosa del hongo sagrado Llamada curandera, chamán o Chjota Chjine (la que sabe) por sus conocimientos, basados principalmente en su interacción con los hongos sagrados conocidos como Teonanacatl, de la familia Psilocibe, a los cuales ella los llamaba cariñosamente “angelitos” o “niñitos”. Nativa del pueblo Huautla de Jiménez, en la sierra de Oaxaca, esta sanadora mazateca practicó la videncia y la medicina, cantando durante largas ceremonias, mezclando los conocimientos prehispánicos con la influencia de la corriente católica. Persona humilde, llevaba una vida simple en lo cotidiano. Sembraba maíz y frijol en su terreno y no cobraba a sus pacientes, quedando a la espera de lo que cada persona pudiera darle. María Sabina fue visitada por innumerables personas. Entre los conocidos podemos citar a los Beatles, Bob Marley, los Rolling Stones, Aldous Huxley y hasta Walt Disney. Pero fue conocida en el mundo occidental en su mayor parte gracias al investigador Robert Gordon Wasson y su esposa Valentina Pavlovna, considerados los padres del estudio de los hongos, quienes han escrito invalorables libros, estudiando entre otros los usos de la amanita muscaria, que se representa en los cuentos de niños con su sombrero rojo y pintas blancas. Gordon Wasson tuvo su primera experiencia con ella en 1955, y a partir de allí comenzó a publicar sus experiencias en revistas y libros, e inclusive un disco que registra los cantos de Sabina durante una ceremonia (“Mushroom Ceremony of the Mazatech Indians of Mexico”, 1957. Smithsonian Folkways Recordings); otro libro escrito por Wasson es titulado: "The Wonderous Mushroom"; uno de los hongos empleados en las ceremonias del "Hongo Sagrado", antes no habían sido clasificado, por lo que lo catalogó como psilocibe wassonni. "Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo que está lejos, también cercano e invisible. Ahí es donde vive Dios, donde vive el muerto y los santos. Un mundo donde todo ha pasado ya, y se sabe todo. Ese mundo habla. Tiene un idioma propio. Yo informo lo que dice. El hongo sagrado me toma de la mano y me lleva al mundo donde se sabe todo. Allí están los hongos sagrados, que hablan en cierto modo que puedo entender. Les pregunto y me contestan. Cuando vuelvo del viaje que he tomado con ellos, digo lo que me han dicho y lo que me han mostrado." --María Sabina. En 1979 se realiza una película a cargo de Nicolás Echeverría (exhibida luego de 25 años de su filmación) donde se muestran todos los rituales con lujo de detalles, incluyendo sus cantos y la enunciación de las fuerzas e identidades a las que convocaba para curar los males de sus pacientes. El escritor Carlos Castaneda decía que tenía una conexión con María Sabina. Y hubo quienes (su ex esposa incluida) sugirieron que Castaneda construyó el conocido personaje “Don Juan” basado en ella y otro chamán llamado Salvador López. En palabras de Gordon Wasson: "La señora está en la plenitud de su poder y se comprende fácilmente por qué Guadalupe nos dijo que era una señora sin mancha, inmaculada, pues ella sola había logrado salvar a sus hijos de todas las espantables enfermedades que se abaten sobre la infancia en el país mazateco, y nunca se había deshonrado utilizando su poder con fines malévolos...nosotros hemos comprobado que se trata de una mujer de rara moral y de una espiritualidad elevada al consagrarse a su vocación, y una artista que domina las técnicas a su cargo. Se trata verdaderamente de una personalidad." Luego de su muerte el día 22 de noviembre de 1985, fue honrada por su pueblo y reconocida en el mundo, aún cuando en vida padeció miseria e incomprensión por el camino que eligió recorrer. María Sabina es un símbolo de búsqueda y perseverancia; un modelo inspirador para aquéllos que desean encontrar su camino de conocimiento y sabiduría. Álvaro Estrada, convecino de María Sabina y conocedor del mazateco, fue la persona ideal para registrar este testimonio biográfico de la renombrada mujer de conocimiento de la Sierra de Oaxaca. Dado que María Sabina no hablaba castellano, las personas occidentales que la visitaron hubieron de valerse siempre de intérpretes para comunicarse con ella, cosa que dificultaba la redacción de un trabajo biográfico como el presente. Estrada, nacido en Huautla y educado en español por la escuela, y poseedor de una vocación literaria al mismo tiempo, fue la persona idónea para llevar a cabo esta tarea. Espectador de primera línea de los aconteceres que sucedieron en Huautla de Jiménez desde el redescubrimiento del uso sagrado de los hongos por occidentales, y consciente de la relevancia de la figura de María Sabina para el mundo de los académicos, emprendió una serie de conversaciones con ella que dieron como fruto este pequeño libro, que es a la vez una gran joya de sinceridad, sencillez y proximidad. En él Sabina narra su infancia llena de carestía en este pequeño pueblo de Oaxaca, su temprano conocimiento la sabiduría de los hongos, sus matrimonios y el nacimiento de sus hijos, su vocación chamánica y su trabajo de sanar, el encuentro con R.G. Wasson y lo que aconteció en el pueblo después. A pesar de ser escrito en 1975, cuenta con varias actualizaciones hasta 1985, año de la muerte de María Sabina. A destacar la nueva traducción al español de los cantos chamánicos de María Sabina, publicados anteriormente en el trabajo María Sabina and her Mazatec mushroom velada, editado por R.G. Wasson, quien a la vez prologa este valioso libro. El abuelo y el bisabuelo de María Sabina fueron notables chamanes, también su tía y tío abuelos. En junio de 1955, R. Gordon Wasson, investigador etnomicólogo asistió por primera vez a una velada cantada por María Sabina en Huautla, y a invitación de ella ingirió los hongos divinos y quedó pasmado. Él es el autor, junto con su esposa, del libro Mushrooms, Russia and history y de varios artículos científicos sobre los hongos alucinógenos. Esto provocó que la prensa vulgarizara la noticia y con ello la invasión de hippies a las montañas oaxaqueñas. Al final de su vida María Sabina lamentó la pérdida definitiva del poder divino de los hongos. María murió muy pobre y enferma a la edad de 91 años.



La primera vez que comió hongos psilocibos era una niña y lo hizo orillada por el hambre, como ella misma le relató a su biógrafo, en días ordinarios toda su familia comía frijoles, si es que había, o se conformaba con puras tortillas. Un día se fue al monte, encontró unos hongos y se los comió: "No teníamos nada: sólo hambre, sólo frío… Ni siquiera sabía si eran alimento o veneno. Pero sentía que me hablaban. Después de comerlos oí voces. Voces que venían de otro mundo." María Sabina y su hermana María Ana hicieron de aquella ingestión casual una costumbre: "En unas veces el abuelo y en otras mi madre llegaban al monte y nos recogían del suelo, tiradas o arrodilladas. '¿Qué han hecho? preguntaban… Nunca nos regañaron ni nos golpearon por comer hongos, porque ellos sabían que no es bueno regañar a una persona que los ha tomado, ya que se le pueden provocar sentimientos encontrados y es posible que sienta que enloquece". Tiempo después supo que los hongos "eran como Dios": Que daban sabiduría, que curaban las enfermedades y que nuestra gente hacía muchísimos años que los tomaban… Años más tarde, cuando quedé viuda por segunda vez, me entregué para siempre a la sabiduría, para curar las enfermedades de la gente y para yo estar siempre cerca de Dios… En verdad yo nací con mi destino. Ser sabia… Y nunca fui a la escuela donde pudiera aprender a leer, a escribir o a hablar castellano. Mis padres únicamente hablaron la lengua mazateca. Nunca aprendí otra lengua. Además no sabía qué era la escuela, ni sabía si existía; y si la hubiera habido yo no habría ido, porque no había tiempo. Anteriormente se trabajaba mucho. (7) María Sabina viajando con cápsulas de psilocibina Gordon Wasson era un prominente banquero estadounidense cuyo hobby, la etnomicología, lo llevaría a emprender un viaje en compañía de su familia a Huahutla de Jiménez, Oaxaca. La noche del 29 al 30 de junio de 1959, Wasson tuvo la oportunidad de ser convidado a una ceremonia guiada por un chamán mazateco, que a la sazón resultó ser María Sabina. A su regreso a los Estados Unidos Wasson publicó el recuento completo de su aventura en un artículo especial para la revista Life. Las apreciaciones que tuvo el banquero aquella noche se encuentran consignadas líneas atrás, en la descripción de los efectos psíquicos del teonanácatl. Por su parte, María Sabina describió aquel encuentro a su manera: "Cuando los extranjeros tomaron los niños santos conmigo, no sentí nada malo. La velada fue muy buena. Tuve visiones diferentes. Llegué a ver lugares que nunca había tenido imaginación de que existiesen. Llegué al lugar de origen de los extranjeros. Vi ciudades. Ciudades grandes. Muchas y grandes casas… Después supe que Wasson había quedado maravillado… vino otras veces. Trajo a su mujer y a su hija. También vinieron personas diferentes con él." (7) Resulta que el artículo de Wasson cayó en manos del Dr. Albert Hofmann, el químico suizo que años antes había descubierto la LSD. Al doctor le interesó bastante el fenómeno de unos hongos capaces de provocar alucinaciones en un pueblo indígena de un país latinoamericano. Se las arregló para contactar a Wasson y juntos hicieron un segundo viaje a Oaxaca para recolectar diversas muestras de teonanácatl. Hofmann las analizó en su laboratorio de Suiza y logró aislar los principios activos del Psilocybe mexicana, a los que llamó psilocina y psilocibina. Hofmann estaba tan agradecido con María Sabina por su hospitalidad y cooperación que pensó en retribuir su gentileza regresando a Huahutla con un regalo insólito: cápsulas de psilocibina pura. María Sabina tomó las cápsulas y -según Hofmann- se mostró complacida y señaló la similitud de sus efectos, aunque no por ello dejó de usar sus hongos. Según relata el mismo Hofmann: María Sabina llevó a cabo el ritual de la forma acostumbrada. Ella tomó 30 mg, el equivalente aproximado a la cantidad de hongos que solía ingerir. Los efectos de los hongos son casi instantáneos y la sustancia aislada necesita una media hora, así que María Sabina empezó a inquietarse a los quince minutos. Le dimos una pequeña píldora adicional, pues lo que menos nos interesaba en este momento era empezar una discusión, y unos diez minutos más tarde comenzaron los efectos de lleno; la sesión duró toda la noche. María Sabina nos confesó más tarde no haber encontrado diferencia alguna. (21) Los jipis invaden Huahutla de Jiménez Para Álvaro Estrada, biógrafo de María Sabina, el encuentro entre Wasson y ella fue crucial. Según asegura, esto dio pie para que al paso del tiempo surgieran improvisados chamanes que iniciaron la comercialización de los ritos prehispánicos financiados por los hippies de la década de los sesenta que llegaron buscando en los sagrados hongos algo que "elevara el espíritu" y tenían suficiente dinero para gastar en esa búsqueda. La misma María Sabina le contó a Álvaro Estrada: En cierto tiempo vinieron jóvenes, hombres y mujeres, de largas cabelleras, con vestiduras extrañas. Vestían camisas de variados colores y usaban collares. Vinieron muchos. Algunos de estos jóvenes me buscaban para que yo me desvelara con el pequeño que brota. "Venimos a buscar a Dios" -decían. Para mí era difícil explicarles que las veladas no se hacían con el simple afán de encontrar a Dios, sino que se hace con el propósito único de curar las enfermedades que padece nuestra gente… (7) En el verano de 1969 el ejército mexicano y agentes federales intervinieron Huahutla para expulsar a los jóvenes, extranjeros y mexicanos, que según reporta uno de sus moradores habían hecho del lugar "un centro de alucinogenación desenfrendada": Dice el mismo Estrada que "el comportamiento de los jóvenes mexicanos, entre los que se encontraban delincuentes y no pocos 'niños ricos' en busca de aventuras, fue lamentable." Se prohibieron en 1971, bajo el mandato de Gustavo Díaza Ordaz, cuyo hijo está involucrado en uno de los más famosos chismes relacionados con Huahutla, la supuesta visita de los miembros del grupo de música pop más famoso en aquellos momentos: The Beatles a la casa de María Sabina.Aunque lugareños como Álvaro Estrada afirman que es simple imaginería popular, hay fuertes rumores sobre la llegada de un cezna en el que habrían aterrizado Carlos Ávila Camacho, John Lennon, George Harrison y una antropóloga llamada Brenda. Supuestamente se hospedaron en la "Posada Rosada", fumaron mota y salieron a buscar a María Sabina. Ella no quiso desvelarse con ellos porque se encontraba agotada y los citó a la noche siguiente. Como las estrellas no quisieron esperar, fueron a dar con otra chamana, Josefina Terán, quien les organizó una velada psilocíbica a cambio de unos pesos. Se supone también que en el transcurso de la misma, John Lennon se malviajó y salió de la choza gritando: "No permitiré que me maten. Esto es una farsa." Dicen... Yo lo escuché por el radio en "Argonáutica", un programa que conducía Jordi Soler en la Ciudad de México a principios de los noventa. Terapeutas discípulos de María Sabina Aunque la historia no lo consigna tan sonadamente como las visitas de Wasson, Hofmann, los Beatles (si es que fueron) y múltiples jipis, María Sabina también recibió la visita de médicos y psicólogos vanguardistas geniunamente interesadas en su saber como curandera y en las formas de utilizar los hongos sagrados dentro del contexto terapéutico occidental. El doctor Salvador Roquet, quien hacía algunos años había realizado diversas labores de salubridad y asistencia pública entre los mixes de la Sierra de Oaxaca, fue iniciado en las técnicas chamánicas que involucraban el manejo de hongos psilocibos por la mítica María Sabina a principios de la década de los sesenta. Roquet también estudió con otros chamanes de la zona y del norte del territorio mexicano y tiempo después, en noviembre de 1967, en la calle de Monterrey 132, en la Ciudad de México, él mismo condujo su primera sesión neochamánica, que con el tiempo se convertiría en una nueva terapia bautizada como psicosíntesis. Según sus propias palabras: "No se trataba de repetir lo hecho por diversos y muy respetables investigadores. Se trataba de aprovechar las extremadamente ricas posibilidades que ofrecía la etnobotánica de mi país, asimilando e integrando prácticas indígenas milenarias a la ciencia psiquiátrica moderna, con el respeto que ambas merecen." (28) Se supone que Roquet trabajó con más de 1,700 pacientes, obteniendo una respuesta favorable al tratamiento en un 85% de los casos; cifra que contrasta con el bajo promedio de la psicoterapia clásica y sus altos costos. Con base en todas estas experiencias, Salvador Roquet y Pierre Fraveu desarrollaron una auténtica tesis filosófica sobre la razón de ser del humano en este planeta que bautizaron como "Teoría de la personalidad en la terapia de psicosíntesis". Esta teoría postula que la energía universal, el prana de los vedas, existe innegablemente y por lo tanto, el hombre como manifestación de esa energía es inmortal. Amor, dios y energía universal son un mismo concepto y los problemas mentales, especialmente la neurosis, se reducen a problemas de amor, "amor que es energía, vida y salud... el no logro del amor, el no poderlo alcanzar, realizar, implica por lo tanto enfermedad" (28) (ver más al respecto en el apartado de espiritualidad y terapias) Richard Yensen, discípulo a su vez de Salvador Roquet también conoció a María Sabina a través de Roquet quien lo llevó a Huahutla a experimentar algunas sesiones con ella. Yensen dice: "Lo que sentí al participar en las ceremonias que hacía María Sabina era como traía ella su experiencia, su creencia, su fe la verdad de ella, a manejar todo el ritual de la sesión. Aprendí cómo ayudaba todo eso a la fuerza de la acción del enteógeno". (25) En su libro Hacia una medicina psiquedélica, Yensen relata en detalle una de las ceremonias con María Sabina a la que asistió en 1974. En esa ocasión llegó a Huahutla en una avioneta cesna en la que viajaba con Roquet y otros investigadores estadounidenses: "Tras unos 45 minutos de vuelo sobre montañas cada vez más grandes, Salvador señaló el pueblo de Huahutla. Dijo que Huahutla significaba en mazateco 'nido de águila', y se podía entender por qué... el pueblo estaba colgado en un flanco de la cumbre de una montaña." (36) A continuación trascribo una síntesis del interesante relato de Yensen acerca de aquella velada en la que se identificó como heredero de la tradición chamánica y artífice de su traslado hacia la psicoterapia:
María encendió las velas y colocó los cuadros de san Pedro y de la Virgen maría en el altar; ahora rodeado de luz. Fraccionó con cuidado los hongos sobre pieles de plátanos y hojas de diario. Durante todo el tiempo estuvo entonando sus extraños cántos de aire oriental. Se arrodilló ante el altar y cogió un manojo de hongos. Jim fue el primero en recibir el sacramento y mientras le daba los hongos le bendijo utilizando su nombre (le preguntó a don Manuel cada uno de nuestros nombres). El resto de los participantes de la ceremonia recibimos nuestros hongos del mismo modo, con los cantos y bendiciones de María. [...] al dirigir mi vista a la luna y me vi desbordado por la sensación de haber llegado finalmente a mi meta. Comprendí que todas las sesiones con psiquedélicos que habían formado parte de mi entrenamiento a lo largo de los años, el esfuerzo, el sufrimiento y la determinación, habían confirmado la visión de una de mis primeras sesiones: utilizar los enteógenos para ayudar a la gente. Me sentí unido a María Sabina, a mi abuelo (que era médico de un pequeño pueblo de Panamá), a Salvador, así como a una esencia que los curanderos de todas las épocas habían compartido. Sentí que se trataba de una auténtica fraternidad dedicada a algo mayor de lo que podía representar cualquier individuo. Recordé que el curandero también toma siempre hongos y, de repente, cobraron sentidos los acontecimientos de esa tarde. Era mi rito de paso personal. [...] Me sentía como un hombre que hubiera aceptado un reto y lo hubiera convertido en una meta extraordinaria. Vi que yo también moriría, pero que al dedicar mi vida a los objetivosd e mi fraternidad daba setido y dirección a esta vida, y hacía de ella una ofrenda a lo divino. Estaba rodeado de almas que habían sido sanadoras en épocas distintas y eran miembros de ese grupo. El colectivo de estas almas era como una columna de radiante energía dorada. Me sentía bañado en amor y luz enmedio del luminoso grupo dorado. [...] Tenía la sensación de que en mi propia cultura, mediante mi trabajo con los enteógenos y la psicoterapia, ocuparía un papel semejante al de María Sabina.


hongo
Mujer Aerolito Soy
Mujer Estrella Soy
Mujer Aguila Soy
Mujer Sabia en Medicina Soy
Mujer Sabia en Hierbas Soy
Maria Sabina
22 Julio 1894 - 22 Nov 1985
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Tiempo después supe que los hongos "eran como Dios" Que daban sabiduría, que curaban las enfermedades y que nuestra gente hacía muchísimos años que los tomaban… Años más tarde, cuando quedé viuda por segunda vez, me entregué para siempre a la sabiduría, para curar las enfermedades de la gente y para yo estar siempre cerca de Dios… En verdad yo nací con mi destino. Ser sabia… Y nunca fui a la escuela donde pudiera aprender a leer, a escribir o a hablar castellano. Mis padres únicamente hablaron la lengua mazateca. Nunca aprendí otra lengua. Además no sabía qué era la escuela, ni sabía si existía; y si la hubiera habido yo no habría ido, porque no había tiempo. Anteriormente se trabajaba mucho.
"La esencia es lo que hace iguales a todos los seres; que se diferencian entre sí dependiendo de su cercanía o alejamiento con respecto a esa esencia." Fue una Excelente Curandera de las pocas que había en aquella época, ya que llegar a ese estrado era todo un camino de perfección en su vida interna: la pureza (al ser viuda podía ejercer su sabiduría pues ya no había sexo que causa la impureza y otros). Religión (pertenecía a una hermandad de un santo católico). Madre Naturaleza (sembraba maíz y fríjol en su terreno) Economía (era Humilde pues lo que los dioses le habían regalado ella también lo regalaba a sus pacientes no cobrando tarifas sino lo que la gente pudiera darle).

Todo esto se rompió y se corrompió cuando los extranjeros (no Mazatecos) incursionaron estas dimensiones en busca de la recreación y aventura alucinante debido a su ignorancia del mundo Indígena y su afición a paraísos artificiales mas que contadas excepciones personas que venían con un conocimiento previo; todas las demás dieron al traste con una de las evidencias mas fuertes de las culturas milenarias del México Profundo provocando con ello que hasta gentes de la comunidad comercializaran el hongo y las ceremonias enteogenas creando por ello toda una farsa.

Maria Sabina no se contamino solo las personas allegadas a ella quienes al final fueron las que vendieron caro a los neófitos la sabiduría de la Sabina, pero ella fiel a su orgullo indio murió en su ley y su atributo, en la pobreza que suele acompañar a los grandes Maestros quizás como un reclamo o un aviso a todos que debemos cuidar la herencia cultural de los Abuelos Indígenas, la Sabiduría Ancestral del conocimiento. Photobucket

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