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Charles Plumier (1646-1704) Plum.

Nació en Marsella, a los dieciséis entró a la Orden de los Mínimos. Se dedicó a estudiar matemática y física, elaboró instrumentos para física, dibujante y pintor. Al ser enviado al monasterio francés de Trinità dei Monti en Roma, Plumier estudió Botánica. A su regreso a Francia, fue discípulo de Joseph Pitton de Tournefort, a quien acompañó a las expediciones botánicas. Sus 31 manuscritos documentan más de 4.300 especies de plantas, entre ellas Fuchsia.

Edward Osborne Wilson (1929-2021)

 

Entomólogo, sociobiólogo, novelista, etólogo, autobiógrafo, naturalista, biólogo evolutivo, escritor de ciencia, profesor universitario, zoólogo, ecólogo y mirmecólogo estadounidense conocido por su trabajo en evolución y sociobiología, siendo considerado como el biólogo más importante y destacado del mundo en su tiempo. Se ha referido a él como "el padre de la biodiversidad y de la sociobiología" por sus contribuciones pioneras en estos campos. También fue pionero en la defensa de la unión de los conocimientos y la información de distintas disciplinas para crear un marco unificado de entendimiento. Su especialidad biológica fue el estudio de las hormigas, campo en el que fue considerado como la mayor autoridad mundial.

Srinivasa Ramanujan (1887-1920) Biography + Movie

«Una ecuación para mí no tiene sentido, a menos que represente un pensamiento de Dios.»

«Como un meteoro, Ramanujan apareció súbitamente en el firmamento matemático, cruzó raudo la corta duración de su vida, se consumió y desapareció con igual rapidez».

 Nacido en 1887 en un pueblo al sur de Madrás en una familia de brahmines pobres, Ramanujan fue incapaz de obtener siquiera el equivalente al título de bachiller, y no tanto por razones económicas, sino porque nunca le interesó ningún otro estudio que no fueran las matemáticas. Fue un muchacho «especial» que cayó bajo el embrujo de los números y logró levantar de la nada un soberbio edificio matemático. Y lo hizo sólo, sin la ayuda de nadie, sentado a la puerta de su casa, escribiendo en una pizarra y borrando con el codo.

Cuando sus teoremas y fórmulas empezaron a trascender, la pequeña comunidad científica de Madrás fue incapaz de determinar si estaba ante un genio o ante un loco. Comprendiendo que nadie en su entorno más cercano podía entender sus fórmulas, Ramanujan decidió enviarlas a Cambridge, centro entonces de las matemáticas inglesas. Pero ni la primera carta que envió, ni la segunda, surtieron ningún efecto, porque los catedráticos ingleses a quienes iban destinadas estaban demasiado ocupados para intentar comprender lo que un desconocido oficinista del puerto de Madrás les enviaba. La tercera carta cayó en mejores manos, las de G. Harold Hardy; tenía entonces 35 años, fue pacifista en tiempos de guerra, homosexual no practicante ―en palabras de su más cercano colaborador―, estilista de las matemáticas, gourmet de los números. G.H. Hardy (1877-1947) Hardy se tomó la carta de Ramanujan en serio y, tras estudiar a fondo lo que el oficinista indio le había enviado, removió cielo y tierra hasta que consiguió llevar a Ramanujan a Cambridge. Allí llegó en 1914, casi coincidiendo con el comienzo de la primera guerra mundial. Hardy pudo comprobar que Ramanujan era un diamante en bruto: tenía una intuición monstruosamente afinada para números y fórmulas, pero desconocía conceptos y herramientas básicas que cualquier aspirante aplicado a matemático debe dominar en los primeros años de la carrera. Pero el milagro se produjo, lo imposible sucedió, porque Ramanujan, que se había formado matemáticamente a sí mismo en el porche de su casa en el sur profundo de la India, fue capaz de colaborar fructíferamente y en pie de igualdad con Hardy, uno de los más logrados frutos del prestigioso sistema educativo inglés.

Ramanujan estuvo en Inglaterra casi cinco años ―durante los cuales se desarrolló la primera guerra mundial―, aunque los dos últimos los pasó enfermo e internado en varios sanatorios; la soledad, el clima húmedo de la campiña inglesa y los rigores de una dieta inflexible ―Ramanujan era estrictamente vegetariano― agravada por la escasez de alimentos apropiados durante la guerra, lo hicieron enfermar de un mal que, ninguno de los varios médicos que lo atendieron, supo diagnosticar adecuadamente.

Ramanujan regresó a la India en 1919, pero lo hizo para morir. Salió de su país orondo y lozano y volvió consumido por la enfermedad; salió siendo un desconocido y volvió convertido en celebridad: fue elegido miembro de la Royal Society de Londres, el miembro más joven de su centenaria historia y el segundo de nacionalidad india ―el primero fue elegido en 1841―, y el primer indio en ser nombrado fellow del Trinity College de Cambridge; el Times de Madrás le dedicó un artículo al poco de llegar, donde se podía leer: «Como alguien en Cambridge ha afirmado, desde Newton no ha habido nadie igual, lo que, no necesita decirse, es el mayor de los elogios». Ramanujan murió en abril de 1920 con 32 años de edad.

 

De Ramanujan se han conservado tres fotografías, todas ellas tomadas en Inglaterra Además de sus trabajos publicados ―mayormente durante su estancia en Inglaterra―, ya fuera con Hardy o en solitario, Ramanujan dejó una colección de cuadernos repletos de fórmulas y teoremas. Hasta muy recientemente, la comunidad matemática no ha llegado a entender el pleno significado de muchas de las fórmulas de Ramanujan; y ese significado es de tal transcendencia y profundidad que ha acabado aupándolo al Olimpo de los más grandes matemáticos de la historia. Ramanujan fue, sin duda, una persona «especial», un matemático «genial» e «inexplicable» que, en palabras de Hardy: «Habría llegado a ser el matemático más grande de su tiempo»; un tipo, en suma, «interesante». Lo fue, además, de una forma exagerada. Y cuantos más pliegues, más recovecos de su biografía uno conoce, más inimaginablemente exagerado se le antojará ese carácter «especial», «interesante», «genial» e «inexplicable» que afectó a ese descendiente de la India más profunda: porque con Ramanujan sucede lo que habitualmente pasa con los fenómenos, ni se pueden explicar ni se pueden comprender.

Pelicula: 

  

 

 

Fray Diego de Landa (1524-1579)

Fue uno de los primeros frailes franciscanos que viajó a la península de Yucatán, en 1549, en donde trabajó intensamente durante tres décadas en la evangelización de los nativos mayas. Fue consagrado obispo de Yucatán en 1572.

Diego de Landa encontró algunas similitudes entre el cristianismo y la religión maya en el aspecto de los ritos sagrados que consistían en sacrificios humanos y ofrendas de sangre lo que se relacionaba, según Landa, con el carácter sacrificial de la figura de Cristo el cual había dado su vida por la humanidad.

Quema de las deidades y documentos mayas por Fray Diego de Landa

Debido a la negacion de los mayas para aceptar la fe católica y para abandonar sus propios rituales religiosos, en junio de 1562, Landa mando a detener a los gobernantes de Pencuyut, Tekit, Tikunché, Hunacté, Maní, Tekax, Oxkutzcab y otros lugares, entre ellos a Francisco Montejo Xiu, Diego Uz, Francisco Pacab, y Juan Pech, quienes fueron escarmentados. El 12 de julio de 1562 se realizó el Auto de fe de Maní en donde se incineraron ídolos de diferentes formas y dimensiones, grandes piedras utilizadas como altares, piedras pequeñas labradas, vasijas y códices con signos jeroglíficos. Las palabras de Landa fueron:
"Hallámosles gran número de libros de estas sus letras, y porque no tenían cosa en que no hubiese superstición y falsedades del demonio, se los quemamos todos, lo cual sentían a maravilla y les daba pena".
Se calcula que incineraron toneladas de libros, los cuales poseían registros escritos de todos los aspectos de la civilización maya.
El evento tuvo repercusiones. Por una parte los mayas idearon medios para preservar sus cultos ancestrales, pero fue criticado por los colonos españoles quienes argumentaron que en lugar de doctrina, los indios recibían miserables tormentos, la noticia llegó hasta Felipe II, por lo que en abril de 1563, Landa tuvo que viajar a España para presentar su defensa.

Como parte de su labor evangelizadora llevó a Yucatán, desde Guatemala, dos imágenes de la Inmaculada Concepción. Una estaba destinada al Convento Grande de San Francisco en Mérida y la otra al de San Bernardino de Siena en Valladolid, aunque debido a sucesos considerados como milagrosos decidió que la segunda imagen se quedara en el convento de San Antonio de Padua en Izamal, lugar por el que sentía un gran afecto. En la actualidad dicha imagen es considerada Reina y Patrona de Yucatán. En memoria de su labor en beneficio de los izamaleños se le ha erigido una estatua en bronce a un costado del convento.

Su aporte al estudio de la cultura Maya

de Landa alphabet, Relación de las Cosas de Yucatán, 1566

En su madurez se dedicó al estudio de la cultura Maya, quizás para tratar de recuperar la valiosa información que había destruido en su época de inquisidor.

Logró recuperar una gran cantidad de información sobre la historia, el modo de vida, las creencias religiosas de los mayas, también logró entender el sistema vigesimal de las matemáticas y el calendario de esta civilización.

Escribió Relación de las cosas de Yucatán hacia 1566, su obra es clave para entender el mundo maya de la época de la conquista. En su obra escribe de los Mayas y su historia, finalizando con una crónica del descubrimiento de aquellas tierras y la conquista española.

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Désiré Charnay (1828-1915)


Fue un hombre aventurero, explorador, arqueólogo, antropólogo, fotógrafo y novelista romántico, famoso por sus fotografías de las ruinas de las antiguas civilizaciones precolombinas en México.

Influido por los viajes de John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood, decidió viajar a México, llegó por primera vez en 1857 para fotografiar las ruinas de las antiguas civilizaciones. Sus imágenes fueron publicadas en Cites et ruines americaines, 1863, libro en el que pudo comprobarse el resultado de su obra (fotografía arqueológica).

Gracias a las publicaciones y fotografías sobre sus expediciones, Charnay expuso su teoría sobre el origen asiático de los pueblos antiguos americanos. Sus exploraciones en la zona arqueológica de Tula también contribuyeron a la arqueología en México.

Pirámide Kukulkan (El Castillo), Chichén-Itzá, Charnay Désiré, 1860
(considerada como la primera fotografia de esta piramide)


Palacio de Nonnes, Chichén Itzá, Charnay Désiré, 1859-1860


Palacio de Nonnes, Chichén Itzá, Charnay Désiré, 1859

John Lloyd Stephens & Frederick Catherwood - Incidentes de Viajes a Centroamerica, Chiapas y Yucatan (1841)

Stephens fue una figura central en la investigación de la civilización maya, y en la planeación del ferrocarril de Panamá.

El libro Incidentes de viaje en América Central, Chiapas y Yucatán es una reseña detallada de los eventos que Stephens presenció en ese proceso. El libro recogió datos de antiguas ciudades mayas, y los acompañó con las ilustraciones del arquitecto y dibujante Frederick Catherwood, su compañero de viaje. La descripción superó en detalle y exactitud a la información hasta ese momento recabada sobre las ciudades mesoamericanas.
En su primer viaje Stephens y Catherwood visitaron Copán llegando por Honduras Británica, acutalmente Belice, Stephens llegó a comprar el terreno de Copán por $50. Posteriormente visitaron Quiriguá en donde Catherwood creó excelentes ilustraciones de las estelas que Stephens publicó años más tarde en su obra. Los registros de Quiriguá son los primeros que se conocen sobre el sitio. Stephens continuó su exploración en un segundo viaje a Yucatán, el cual dio origen a un libro subsecuente. Stephens aportó valiosos registros gracias a su laborioso trabajo en Palenque, de donde publicó varios documentos junto a unas maravillosas ilustraciones de Catherwood. Exploró el Templo de las Inscripciones, el Templo del Sol, el Templo de la Cruz, el Templo de la Cruz Foliada y el Palacio del Gobernador.


El Castillo, Chichen Itza, by Frederick Catherwood, 1842


Templo principal, El Castillo, Tulum, by Frederick Catherwood, 1844


Cabeza de Itzanma, Izamal, by Frederick Catherwood


Casa del Gobernador, Uxmal, by Frederick Catherwood


Stela D, Copan, by Frederick Catherwood, 1844




María Sabina Magdalena García (1894-1985)





Soy mujer que mira hacia adentro
Soy mujer luz del día
Soy mujer luna
Soy mujer estrella de la mañana
Soy mujer estrella dios
Soy la mujer constelación guarache
Soy la mujer constelación bastón
Porque podemos subir al cielo
Porque soy la mujer pura
Soy la mujer del bien
porque puedo entrar y salir del reino de la muerte.

Soy una mujer sin sangre
El pájaro me roba la sangre
El libro abierto me roba la sangre
El agua me roba la sangre
El aire me roba la sangre
La flor me roba la sangre
Me conocen los santos del cielo y los ángeles
Dios me conoce
El corazón de la Santísima Madre de Cristo
El corazón de Nuestro Señor Jesucristo.

Soy una mujer que llora
Soy una mujer que escupe
Soy una mujer que ya no da leche
Soy una mujer que habla
Soy una mujer que grita
Soy una mujer que da la vida
Soy una mujer que ya no pare
Soy una mujer que flota sobre las aguas
Soy una mujer que vuela por los aires.

Soy una mujer que ve en la tiniebla
Soy una mujer que palpa la gota de rocío posada sobre la yerba
Soy una mujer hecha de polvo y vino aguado
Soy una mujer que sueña mientras la atropella el hombre
Soy una mujer que siempre vuelve a ser atropellada
Soy una mujer que no tiene fuerza para levantar una aguja
Soy una mujer condenada a muerte
Soy una mujer de inclinaciones sencillas
Soy una mujer que cría víboras y gorriones en el escote
Soy una mujer que cría salamandras y helechos en el sobaco
Soy una mujer que cría musgo en el pecho y en el vientre
Soy una mujer a la que nadie besó jamás con entusiasmo
Soy una mujer que esconde pistolas y rifles en las arrugas de la nuca.

Soy mujer que hace tronar
Soy mujer que hace soñar
Soy mujer araría, mujer chuparrosa
Soy mujer águila, mujer águila dueña
Soy mujer que gira porque soy mujer remolino
Soy mujer de un lugar encantado, sagrado
Porque soy mujer aerolito.


"Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo que está lejos, también cercano e invisible. Ahí es donde vive Dios, donde vive el muerto y los santos. Un mundo donde todo ha pasado ya, y se sabe todo. Ese mundo habla. Tiene un idioma propio. Yo informo lo que dice. El hongo sagrado me toma de la mano y me lleva al mundo donde se sabe todo. Allí están los hongos sagrados, que hablan en cierto modo que puedo entender. Les pregunto y me contestan. Cuando vuelvo del viaje que he tomado con ellos, digo lo que me han dicho y lo que me han mostrado."
Estuvo marcada por la pobreza y una saga de acontecimientos trágicos. Viuda en dos ocasiones y su tercer esposo la abandonó. Algunos de sus hijos murieron en condiciones violentas y ella misma resultó balaceada al interponerse para salvar la vida de uno de ellos. Dos veces puso una tienda de abarrotes en su natal Huahutla y en ambas ocasiones tuvo que cerrar debido a los retrasos en los pagos de sus clientes. Pero aprendió a sobrepasar cada una de sus pérdidas y logró vivir sin rencores: "cuando veo cruzar en mi camino a aquel borracho que me hirió, lo saludo. Pobre, está descompuesto… es un hombre inservible. Su borrachera lo ha acabado", decía.

legendaria practicante del chamanismo que en 1955 había compartido con el mundo exterior sus conocimientos de las ceremonias curativas maza­tecas con hongos sagrados.' Nacida en 1894, María Sabina ha­bía llevado una vida muy dura y dolorosa. De niña perdió a su padre, y al principio comenzó a comer hongos psicotrópicos para combatir el hambre. En una ocasión, cuando su hermana estaba enferma y María Sabina había consumido hongos alu­cinógenos, se le apareció la figura de la muerte. Tras esa vi­sión, aseguró haber recibido orientación de «seres espirituales superiores» en cuanto a cómo curar a su hermana, y ésta se re­cuperó de su dolencia. A partir de aquel momento, María Sa­bina se convirtió en una conocida curandera, o herbolaria, y la gente comenzó a acudir a ella desde muchos kilómetros a la redonda.
Doña María, como se la conocía respetuosamente, estaba convencida de que los hongos aportaban sabiduría, curaban las enfermedades, y representaban la carne y la sangre de Je­sucristo. Después de la defunción de su segundo esposo, cuando doña María tenía poco más de cuarenta años, comen­zó a trabajar exclusivamente con los hongos sagrados y pasó a ser conocida como sabia. Me contó que los hongos aparecían por voluntad de Dios. En el modelo de curación de doña Ma­ría se realizan varias operaciones, tales como el diagnóstico, la identificación de la causa de la enfermedad y el tratamiento de la misma, después de que la sabia y sus clientes hayan con­sumido hongos sagrados. Doña María afirmó que Jesucristo o algún otro «ser espiritual superior» operaba a través de los hongos, para revelar el origen de la dolencia y el remedio co­rrespondiente.
Doña María había observado que su bisabuelo, su abuelo, su tía abuela y su tío abuelo eran sabios que consumían hon­gos sagrados durante las veladas nocturnas. Para evitar pro­blemas con la Iglesia, asistía a misa y contribuyó a la funda­ción de una asociación femenina llamada Hermandad del Sa­grado Corazón de Jesús. En realidad, el párroco del pueblo salió en su defensa cuando las autoridades federales intenta­ron prohibir sus veladas con hongos.
La imaginería de la liturgia ceremonial de doña María era claramente católica, pero con un fondo de odas y salmos pro­venientes de los sumos sacerdotes de Motezuma, soberano azteca derrocado por los invasores españoles en 1521. Aun­que la Inquisición española había declarado las veladas ilega­les, éstas se habían seguido practicando en secreto durante más de cuatro siglos. Cuando se descubrió que todavía se ce­lebraban, multitud de jóvenes de Norteamérica y de Europa occidental acudieron a Oaxaca para probar personalmente los hongos psicotrópicos. Doña María simpatizaba con su deseo de ilustración espiritual, pero criticaba el hecho de que aque­llos jóvenes no respetaran las tradiciones mazatecas y consu­mieran los hongos sin una preparación adecuada ni la orienta­ción de un «sabio».2
Cuando le pedí permiso para tomar fotografías, doña Ma­ría se disculpó y regresó al cabo de unos minutos con su túnica ritual bordada a mano, llamada huipil. Una de mis amigas, claramente conmovida por el impacto del gran carisma de doña María, comenzó a llorar desconsoladamente. Inmedia­tamente, doña María se separó con ella del grupo, rezó por ella, y le frotó el cuerpo con flores frescas. A los pocos minu­tos cesaron las lágrimas, y la mujer en cuestión dijo que sentía una paz y una felicidad que perduraron varios días.'
María Sabina dejó de practicar poco antes de cumplir los noventa años. Volvió a casarse y vivió apaciblemente en su pequeño pueblo hasta su muerte en 1985. Entretanto, permi­tió que se grabaran y transcribieran las canciones y cánticos con los que acompañaba sus veladas. En uno de ellos, se des­cribía a sí misma y su función:
Soy mujer de esfuerzos,soy mujer de llanto, soy mujer de palabras, soy mujer creadora, soy mujer curadora,soy poseedora de la sabiduría de las plantas.
En otro, relataba la experiencia de una visión:
Así es como se ve cuando voy al cielo. Dicen que allí es como la suavidad. Dicen que es como la tierra. Dicen que es como el día. Dicen que es como el rocío.


Curandera indígena originaria del pequeño poblado de Huautla de Jiménez, ubicado en la Sierra Mazateca, al sur de México. Sin proponérselo, María Sabina se convirtió en una celebridad nacional e internacional, debido a su extenso conocimiento en el uso ceremonial y curativo de los hongos alucinógenos que usualmente crecen en su natal Oaxaca. María Sabina fue conocida como una mujer sabia en todo el mundo, y se convirtió en un icono para muchos seguidores y simpatizantes del movimiento hippie, pero antes que nada, fue una mujer exploradora. Guía maestra y diosa del hongo sagrado Llamada curandera, chamán o Chjota Chjine (la que sabe) por sus conocimientos, basados principalmente en su interacción con los hongos sagrados conocidos como Teonanacatl, de la familia Psilocibe, a los cuales ella los llamaba cariñosamente “angelitos” o “niñitos”. Nativa del pueblo Huautla de Jiménez, en la sierra de Oaxaca, esta sanadora mazateca practicó la videncia y la medicina, cantando durante largas ceremonias, mezclando los conocimientos prehispánicos con la influencia de la corriente católica. Persona humilde, llevaba una vida simple en lo cotidiano. Sembraba maíz y frijol en su terreno y no cobraba a sus pacientes, quedando a la espera de lo que cada persona pudiera darle. María Sabina fue visitada por innumerables personas. Entre los conocidos podemos citar a los Beatles, Bob Marley, los Rolling Stones, Aldous Huxley y hasta Walt Disney. Pero fue conocida en el mundo occidental en su mayor parte gracias al investigador Robert Gordon Wasson y su esposa Valentina Pavlovna, considerados los padres del estudio de los hongos, quienes han escrito invalorables libros, estudiando entre otros los usos de la amanita muscaria, que se representa en los cuentos de niños con su sombrero rojo y pintas blancas. Gordon Wasson tuvo su primera experiencia con ella en 1955, y a partir de allí comenzó a publicar sus experiencias en revistas y libros, e inclusive un disco que registra los cantos de Sabina durante una ceremonia (“Mushroom Ceremony of the Mazatech Indians of Mexico”, 1957. Smithsonian Folkways Recordings); otro libro escrito por Wasson es titulado: "The Wonderous Mushroom"; uno de los hongos empleados en las ceremonias del "Hongo Sagrado", antes no habían sido clasificado, por lo que lo catalogó como psilocibe wassonni. "Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo que está lejos, también cercano e invisible. Ahí es donde vive Dios, donde vive el muerto y los santos. Un mundo donde todo ha pasado ya, y se sabe todo. Ese mundo habla. Tiene un idioma propio. Yo informo lo que dice. El hongo sagrado me toma de la mano y me lleva al mundo donde se sabe todo. Allí están los hongos sagrados, que hablan en cierto modo que puedo entender. Les pregunto y me contestan. Cuando vuelvo del viaje que he tomado con ellos, digo lo que me han dicho y lo que me han mostrado." --María Sabina. En 1979 se realiza una película a cargo de Nicolás Echeverría (exhibida luego de 25 años de su filmación) donde se muestran todos los rituales con lujo de detalles, incluyendo sus cantos y la enunciación de las fuerzas e identidades a las que convocaba para curar los males de sus pacientes. El escritor Carlos Castaneda decía que tenía una conexión con María Sabina. Y hubo quienes (su ex esposa incluida) sugirieron que Castaneda construyó el conocido personaje “Don Juan” basado en ella y otro chamán llamado Salvador López. En palabras de Gordon Wasson: "La señora está en la plenitud de su poder y se comprende fácilmente por qué Guadalupe nos dijo que era una señora sin mancha, inmaculada, pues ella sola había logrado salvar a sus hijos de todas las espantables enfermedades que se abaten sobre la infancia en el país mazateco, y nunca se había deshonrado utilizando su poder con fines malévolos...nosotros hemos comprobado que se trata de una mujer de rara moral y de una espiritualidad elevada al consagrarse a su vocación, y una artista que domina las técnicas a su cargo. Se trata verdaderamente de una personalidad." Luego de su muerte el día 22 de noviembre de 1985, fue honrada por su pueblo y reconocida en el mundo, aún cuando en vida padeció miseria e incomprensión por el camino que eligió recorrer. María Sabina es un símbolo de búsqueda y perseverancia; un modelo inspirador para aquéllos que desean encontrar su camino de conocimiento y sabiduría. Álvaro Estrada, convecino de María Sabina y conocedor del mazateco, fue la persona ideal para registrar este testimonio biográfico de la renombrada mujer de conocimiento de la Sierra de Oaxaca. Dado que María Sabina no hablaba castellano, las personas occidentales que la visitaron hubieron de valerse siempre de intérpretes para comunicarse con ella, cosa que dificultaba la redacción de un trabajo biográfico como el presente. Estrada, nacido en Huautla y educado en español por la escuela, y poseedor de una vocación literaria al mismo tiempo, fue la persona idónea para llevar a cabo esta tarea. Espectador de primera línea de los aconteceres que sucedieron en Huautla de Jiménez desde el redescubrimiento del uso sagrado de los hongos por occidentales, y consciente de la relevancia de la figura de María Sabina para el mundo de los académicos, emprendió una serie de conversaciones con ella que dieron como fruto este pequeño libro, que es a la vez una gran joya de sinceridad, sencillez y proximidad. En él Sabina narra su infancia llena de carestía en este pequeño pueblo de Oaxaca, su temprano conocimiento la sabiduría de los hongos, sus matrimonios y el nacimiento de sus hijos, su vocación chamánica y su trabajo de sanar, el encuentro con R.G. Wasson y lo que aconteció en el pueblo después. A pesar de ser escrito en 1975, cuenta con varias actualizaciones hasta 1985, año de la muerte de María Sabina. A destacar la nueva traducción al español de los cantos chamánicos de María Sabina, publicados anteriormente en el trabajo María Sabina and her Mazatec mushroom velada, editado por R.G. Wasson, quien a la vez prologa este valioso libro. El abuelo y el bisabuelo de María Sabina fueron notables chamanes, también su tía y tío abuelos. En junio de 1955, R. Gordon Wasson, investigador etnomicólogo asistió por primera vez a una velada cantada por María Sabina en Huautla, y a invitación de ella ingirió los hongos divinos y quedó pasmado. Él es el autor, junto con su esposa, del libro Mushrooms, Russia and history y de varios artículos científicos sobre los hongos alucinógenos. Esto provocó que la prensa vulgarizara la noticia y con ello la invasión de hippies a las montañas oaxaqueñas. Al final de su vida María Sabina lamentó la pérdida definitiva del poder divino de los hongos. María murió muy pobre y enferma a la edad de 91 años.



La primera vez que comió hongos psilocibos era una niña y lo hizo orillada por el hambre, como ella misma le relató a su biógrafo, en días ordinarios toda su familia comía frijoles, si es que había, o se conformaba con puras tortillas. Un día se fue al monte, encontró unos hongos y se los comió: "No teníamos nada: sólo hambre, sólo frío… Ni siquiera sabía si eran alimento o veneno. Pero sentía que me hablaban. Después de comerlos oí voces. Voces que venían de otro mundo." María Sabina y su hermana María Ana hicieron de aquella ingestión casual una costumbre: "En unas veces el abuelo y en otras mi madre llegaban al monte y nos recogían del suelo, tiradas o arrodilladas. '¿Qué han hecho? preguntaban… Nunca nos regañaron ni nos golpearon por comer hongos, porque ellos sabían que no es bueno regañar a una persona que los ha tomado, ya que se le pueden provocar sentimientos encontrados y es posible que sienta que enloquece". Tiempo después supo que los hongos "eran como Dios": Que daban sabiduría, que curaban las enfermedades y que nuestra gente hacía muchísimos años que los tomaban… Años más tarde, cuando quedé viuda por segunda vez, me entregué para siempre a la sabiduría, para curar las enfermedades de la gente y para yo estar siempre cerca de Dios… En verdad yo nací con mi destino. Ser sabia… Y nunca fui a la escuela donde pudiera aprender a leer, a escribir o a hablar castellano. Mis padres únicamente hablaron la lengua mazateca. Nunca aprendí otra lengua. Además no sabía qué era la escuela, ni sabía si existía; y si la hubiera habido yo no habría ido, porque no había tiempo. Anteriormente se trabajaba mucho. (7) María Sabina viajando con cápsulas de psilocibina Gordon Wasson era un prominente banquero estadounidense cuyo hobby, la etnomicología, lo llevaría a emprender un viaje en compañía de su familia a Huahutla de Jiménez, Oaxaca. La noche del 29 al 30 de junio de 1959, Wasson tuvo la oportunidad de ser convidado a una ceremonia guiada por un chamán mazateco, que a la sazón resultó ser María Sabina. A su regreso a los Estados Unidos Wasson publicó el recuento completo de su aventura en un artículo especial para la revista Life. Las apreciaciones que tuvo el banquero aquella noche se encuentran consignadas líneas atrás, en la descripción de los efectos psíquicos del teonanácatl. Por su parte, María Sabina describió aquel encuentro a su manera: "Cuando los extranjeros tomaron los niños santos conmigo, no sentí nada malo. La velada fue muy buena. Tuve visiones diferentes. Llegué a ver lugares que nunca había tenido imaginación de que existiesen. Llegué al lugar de origen de los extranjeros. Vi ciudades. Ciudades grandes. Muchas y grandes casas… Después supe que Wasson había quedado maravillado… vino otras veces. Trajo a su mujer y a su hija. También vinieron personas diferentes con él." (7) Resulta que el artículo de Wasson cayó en manos del Dr. Albert Hofmann, el químico suizo que años antes había descubierto la LSD. Al doctor le interesó bastante el fenómeno de unos hongos capaces de provocar alucinaciones en un pueblo indígena de un país latinoamericano. Se las arregló para contactar a Wasson y juntos hicieron un segundo viaje a Oaxaca para recolectar diversas muestras de teonanácatl. Hofmann las analizó en su laboratorio de Suiza y logró aislar los principios activos del Psilocybe mexicana, a los que llamó psilocina y psilocibina. Hofmann estaba tan agradecido con María Sabina por su hospitalidad y cooperación que pensó en retribuir su gentileza regresando a Huahutla con un regalo insólito: cápsulas de psilocibina pura. María Sabina tomó las cápsulas y -según Hofmann- se mostró complacida y señaló la similitud de sus efectos, aunque no por ello dejó de usar sus hongos. Según relata el mismo Hofmann: María Sabina llevó a cabo el ritual de la forma acostumbrada. Ella tomó 30 mg, el equivalente aproximado a la cantidad de hongos que solía ingerir. Los efectos de los hongos son casi instantáneos y la sustancia aislada necesita una media hora, así que María Sabina empezó a inquietarse a los quince minutos. Le dimos una pequeña píldora adicional, pues lo que menos nos interesaba en este momento era empezar una discusión, y unos diez minutos más tarde comenzaron los efectos de lleno; la sesión duró toda la noche. María Sabina nos confesó más tarde no haber encontrado diferencia alguna. (21) Los jipis invaden Huahutla de Jiménez Para Álvaro Estrada, biógrafo de María Sabina, el encuentro entre Wasson y ella fue crucial. Según asegura, esto dio pie para que al paso del tiempo surgieran improvisados chamanes que iniciaron la comercialización de los ritos prehispánicos financiados por los hippies de la década de los sesenta que llegaron buscando en los sagrados hongos algo que "elevara el espíritu" y tenían suficiente dinero para gastar en esa búsqueda. La misma María Sabina le contó a Álvaro Estrada: En cierto tiempo vinieron jóvenes, hombres y mujeres, de largas cabelleras, con vestiduras extrañas. Vestían camisas de variados colores y usaban collares. Vinieron muchos. Algunos de estos jóvenes me buscaban para que yo me desvelara con el pequeño que brota. "Venimos a buscar a Dios" -decían. Para mí era difícil explicarles que las veladas no se hacían con el simple afán de encontrar a Dios, sino que se hace con el propósito único de curar las enfermedades que padece nuestra gente… (7) En el verano de 1969 el ejército mexicano y agentes federales intervinieron Huahutla para expulsar a los jóvenes, extranjeros y mexicanos, que según reporta uno de sus moradores habían hecho del lugar "un centro de alucinogenación desenfrendada": Dice el mismo Estrada que "el comportamiento de los jóvenes mexicanos, entre los que se encontraban delincuentes y no pocos 'niños ricos' en busca de aventuras, fue lamentable." Se prohibieron en 1971, bajo el mandato de Gustavo Díaza Ordaz, cuyo hijo está involucrado en uno de los más famosos chismes relacionados con Huahutla, la supuesta visita de los miembros del grupo de música pop más famoso en aquellos momentos: The Beatles a la casa de María Sabina.Aunque lugareños como Álvaro Estrada afirman que es simple imaginería popular, hay fuertes rumores sobre la llegada de un cezna en el que habrían aterrizado Carlos Ávila Camacho, John Lennon, George Harrison y una antropóloga llamada Brenda. Supuestamente se hospedaron en la "Posada Rosada", fumaron mota y salieron a buscar a María Sabina. Ella no quiso desvelarse con ellos porque se encontraba agotada y los citó a la noche siguiente. Como las estrellas no quisieron esperar, fueron a dar con otra chamana, Josefina Terán, quien les organizó una velada psilocíbica a cambio de unos pesos. Se supone también que en el transcurso de la misma, John Lennon se malviajó y salió de la choza gritando: "No permitiré que me maten. Esto es una farsa." Dicen... Yo lo escuché por el radio en "Argonáutica", un programa que conducía Jordi Soler en la Ciudad de México a principios de los noventa. Terapeutas discípulos de María Sabina Aunque la historia no lo consigna tan sonadamente como las visitas de Wasson, Hofmann, los Beatles (si es que fueron) y múltiples jipis, María Sabina también recibió la visita de médicos y psicólogos vanguardistas geniunamente interesadas en su saber como curandera y en las formas de utilizar los hongos sagrados dentro del contexto terapéutico occidental. El doctor Salvador Roquet, quien hacía algunos años había realizado diversas labores de salubridad y asistencia pública entre los mixes de la Sierra de Oaxaca, fue iniciado en las técnicas chamánicas que involucraban el manejo de hongos psilocibos por la mítica María Sabina a principios de la década de los sesenta. Roquet también estudió con otros chamanes de la zona y del norte del territorio mexicano y tiempo después, en noviembre de 1967, en la calle de Monterrey 132, en la Ciudad de México, él mismo condujo su primera sesión neochamánica, que con el tiempo se convertiría en una nueva terapia bautizada como psicosíntesis. Según sus propias palabras: "No se trataba de repetir lo hecho por diversos y muy respetables investigadores. Se trataba de aprovechar las extremadamente ricas posibilidades que ofrecía la etnobotánica de mi país, asimilando e integrando prácticas indígenas milenarias a la ciencia psiquiátrica moderna, con el respeto que ambas merecen." (28) Se supone que Roquet trabajó con más de 1,700 pacientes, obteniendo una respuesta favorable al tratamiento en un 85% de los casos; cifra que contrasta con el bajo promedio de la psicoterapia clásica y sus altos costos. Con base en todas estas experiencias, Salvador Roquet y Pierre Fraveu desarrollaron una auténtica tesis filosófica sobre la razón de ser del humano en este planeta que bautizaron como "Teoría de la personalidad en la terapia de psicosíntesis". Esta teoría postula que la energía universal, el prana de los vedas, existe innegablemente y por lo tanto, el hombre como manifestación de esa energía es inmortal. Amor, dios y energía universal son un mismo concepto y los problemas mentales, especialmente la neurosis, se reducen a problemas de amor, "amor que es energía, vida y salud... el no logro del amor, el no poderlo alcanzar, realizar, implica por lo tanto enfermedad" (28) (ver más al respecto en el apartado de espiritualidad y terapias) Richard Yensen, discípulo a su vez de Salvador Roquet también conoció a María Sabina a través de Roquet quien lo llevó a Huahutla a experimentar algunas sesiones con ella. Yensen dice: "Lo que sentí al participar en las ceremonias que hacía María Sabina era como traía ella su experiencia, su creencia, su fe la verdad de ella, a manejar todo el ritual de la sesión. Aprendí cómo ayudaba todo eso a la fuerza de la acción del enteógeno". (25) En su libro Hacia una medicina psiquedélica, Yensen relata en detalle una de las ceremonias con María Sabina a la que asistió en 1974. En esa ocasión llegó a Huahutla en una avioneta cesna en la que viajaba con Roquet y otros investigadores estadounidenses: "Tras unos 45 minutos de vuelo sobre montañas cada vez más grandes, Salvador señaló el pueblo de Huahutla. Dijo que Huahutla significaba en mazateco 'nido de águila', y se podía entender por qué... el pueblo estaba colgado en un flanco de la cumbre de una montaña." (36) A continuación trascribo una síntesis del interesante relato de Yensen acerca de aquella velada en la que se identificó como heredero de la tradición chamánica y artífice de su traslado hacia la psicoterapia:
María encendió las velas y colocó los cuadros de san Pedro y de la Virgen maría en el altar; ahora rodeado de luz. Fraccionó con cuidado los hongos sobre pieles de plátanos y hojas de diario. Durante todo el tiempo estuvo entonando sus extraños cántos de aire oriental. Se arrodilló ante el altar y cogió un manojo de hongos. Jim fue el primero en recibir el sacramento y mientras le daba los hongos le bendijo utilizando su nombre (le preguntó a don Manuel cada uno de nuestros nombres). El resto de los participantes de la ceremonia recibimos nuestros hongos del mismo modo, con los cantos y bendiciones de María. [...] al dirigir mi vista a la luna y me vi desbordado por la sensación de haber llegado finalmente a mi meta. Comprendí que todas las sesiones con psiquedélicos que habían formado parte de mi entrenamiento a lo largo de los años, el esfuerzo, el sufrimiento y la determinación, habían confirmado la visión de una de mis primeras sesiones: utilizar los enteógenos para ayudar a la gente. Me sentí unido a María Sabina, a mi abuelo (que era médico de un pequeño pueblo de Panamá), a Salvador, así como a una esencia que los curanderos de todas las épocas habían compartido. Sentí que se trataba de una auténtica fraternidad dedicada a algo mayor de lo que podía representar cualquier individuo. Recordé que el curandero también toma siempre hongos y, de repente, cobraron sentidos los acontecimientos de esa tarde. Era mi rito de paso personal. [...] Me sentía como un hombre que hubiera aceptado un reto y lo hubiera convertido en una meta extraordinaria. Vi que yo también moriría, pero que al dedicar mi vida a los objetivosd e mi fraternidad daba setido y dirección a esta vida, y hacía de ella una ofrenda a lo divino. Estaba rodeado de almas que habían sido sanadoras en épocas distintas y eran miembros de ese grupo. El colectivo de estas almas era como una columna de radiante energía dorada. Me sentía bañado en amor y luz enmedio del luminoso grupo dorado. [...] Tenía la sensación de que en mi propia cultura, mediante mi trabajo con los enteógenos y la psicoterapia, ocuparía un papel semejante al de María Sabina.


hongo
Mujer Aerolito Soy
Mujer Estrella Soy
Mujer Aguila Soy
Mujer Sabia en Medicina Soy
Mujer Sabia en Hierbas Soy
Maria Sabina
22 Julio 1894 - 22 Nov 1985
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Tiempo después supe que los hongos "eran como Dios" Que daban sabiduría, que curaban las enfermedades y que nuestra gente hacía muchísimos años que los tomaban… Años más tarde, cuando quedé viuda por segunda vez, me entregué para siempre a la sabiduría, para curar las enfermedades de la gente y para yo estar siempre cerca de Dios… En verdad yo nací con mi destino. Ser sabia… Y nunca fui a la escuela donde pudiera aprender a leer, a escribir o a hablar castellano. Mis padres únicamente hablaron la lengua mazateca. Nunca aprendí otra lengua. Además no sabía qué era la escuela, ni sabía si existía; y si la hubiera habido yo no habría ido, porque no había tiempo. Anteriormente se trabajaba mucho.
"La esencia es lo que hace iguales a todos los seres; que se diferencian entre sí dependiendo de su cercanía o alejamiento con respecto a esa esencia." Fue una Excelente Curandera de las pocas que había en aquella época, ya que llegar a ese estrado era todo un camino de perfección en su vida interna: la pureza (al ser viuda podía ejercer su sabiduría pues ya no había sexo que causa la impureza y otros). Religión (pertenecía a una hermandad de un santo católico). Madre Naturaleza (sembraba maíz y fríjol en su terreno) Economía (era Humilde pues lo que los dioses le habían regalado ella también lo regalaba a sus pacientes no cobrando tarifas sino lo que la gente pudiera darle).

Todo esto se rompió y se corrompió cuando los extranjeros (no Mazatecos) incursionaron estas dimensiones en busca de la recreación y aventura alucinante debido a su ignorancia del mundo Indígena y su afición a paraísos artificiales mas que contadas excepciones personas que venían con un conocimiento previo; todas las demás dieron al traste con una de las evidencias mas fuertes de las culturas milenarias del México Profundo provocando con ello que hasta gentes de la comunidad comercializaran el hongo y las ceremonias enteogenas creando por ello toda una farsa.

Maria Sabina no se contamino solo las personas allegadas a ella quienes al final fueron las que vendieron caro a los neófitos la sabiduría de la Sabina, pero ella fiel a su orgullo indio murió en su ley y su atributo, en la pobreza que suele acompañar a los grandes Maestros quizás como un reclamo o un aviso a todos que debemos cuidar la herencia cultural de los Abuelos Indígenas, la Sabiduría Ancestral del conocimiento. Photobucket

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