Meditación Maya-Egipcia


Esta meditación es para la preparación y elevación de la energía del ser para conectar con reinos de la supraconciencia, donde para poder crear requerimos de centrar toda la fuerza cósmica y terrena en un foco energético corporal que ayuda a equilibrar los cuerpos físicos y sutiles, y activar este espectro de la conciencia.

POSTURA

A la hora de la salida del Sol...y también en su despedida diaria....
Colocarse frente a Él, de pie, con las rodillas ligeramente dobladas, y los pies viendo hacia el frente, alineados con la cadera y los ojos cerrados.
Se estiran los brazos hacia el cielo, ligeramente doblados con las palmas de las manos abiertas frente a Él.
Se pueden tomar dos cristales de cuarzo en las manos; uno en cada mano, con las puntas viendo hacia los dedos, o al cielo.

RESPIRACION

Se hacen 3 inhalaciones profundas y sostenidas, llenando los pulmones y haciéndonos concientes de ellos y de cada respiración.
Se inhala por la naríz y se exhala por la boca, suavemente.
Se hacen otras 3 inhalaciones sostenidas, solamente con la naríz, imaginando que el aire/energía baja hasta el chakra 1, raíz, toca este (a nivel cóccix) y posteriormente sube hasta el corazón (órgano del corazón). Una vez que llega ahí, se exhala imaginando que el aire/energía sube hasta el chakra 7 coronilla y se termina de exhalar todo el aire por completo.

MEDITACIÓN

Se vacía la mente de todo pensamiento e imágenes para centrar la atención en la pantalla mental (siempre seguir viendo con los ojos cerrados hacia el Sol).
Quedarse ahí por unos minutos (no hasta llegar a la molestia), meditando.
Una vez que se ha recibido la luz/información de El Sol, centrar la energía en el cóccix, chakra 1, e imaginar que una luz roja baja hasta el centro de la tierra, quedando así conectados a este fuego divino.
Una vez conectados con la luz roja del centro de la tierra, bajar los brazos y colocar los antebrazos de forma horizontal con las palmas de las manos hacia arriba en un gesto de recibir, a la altura de la cintura (con los cuarzos igualmente en las manos).
Hacer inhalaciones que llenen el tórax, y sentir cómo se va incorporando la luz dorada en la parte central del cuerpo.
Concentrar toda la energía/luz dorada en el plexo solar.
Inhalar y exhalar en conciencia, en esta recepción de la luz.
Una vez lleno el tórax de luz dorada elevar los antebrazos llevando cada mano al hombro opuesto, en un gesto como lo hacían los egipcios, sobre su tórax con los brazos cruzados.
En esta posición, sellar desde la mente la energía solar que ha quedado incorporada en el plexo a manera de escudo protector.

CIERRE

Tomar 7 inhalaciones profundas, en la medida que se agradecen a los maestros y maestras, dioses y diosas de la tierra y del cielo, a los guías y protectores que han ayudado en esta meditación.
Se regresa poco a poco escuchando los ruidos del exterior, haciendo contacto con el cuerpo: manos, pies, piernas, brazos, cabeza, etc.
Cuando se ha regresado por completo, se pueden abrir los ojo, para ver el nuevo despertar.
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