Pleiades

Grupo estelar, formado por más de 150 componentes, enclavado en uno de los brazos espirales de la Vía Láctea, uno de los más exteriores; son estrellas muy jóvenes las cuales se sitúan a una distancia aproximada de 450 años luz (4.257.000.000.000.000 km) de la Tierra y están contenidas en un espacio de treinta años luz. Se formaron aproximadamente hace apenas unos 100 millones de años, durante la era Mesozoica en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes que el Sol.

Se ubican dentro de la constelación zodiacal de Tauro o Toro, no lejos de la posición que ocupa su estrella principal, la rojiza Aldebaran, que significa “la que precede a las Pléyades”.

El 4 de marzo de 1769, Charles Messier las incluyó como el No. 45 en su primera lista de nebulosas y cúmulos de estrella, que fue publicada en 1771.


Magnitud:

Alcyone 2,87
Atlas 3,63
Electra 3,7
Maia 3,87
Merope 4,18
Taygete 4,3
Pleione 5,09
Celaeno 5,46
Tau 18 5,64
AsteropeI 5,76
AsteropeII 6,43



Mahabharata

(Book 13: Anusasana Parva: Section LXXXVI) en donde se refieren a ellas como krittikas (Sanskrit, "cortadores", quienes criaron a Kartikeya)
Krittika krttika () [from kritti pelt, hide on which a disciple sits from the verbal root krit to divide into portions] plural krittikas. The Pleiades; originally the first lunar mansion, in later times the third, having Agni as its regent. The constellation is sometimes represented as a flame, sometimes as a knife. In mythology there are six krittikas represented as nymphs, who became the nurses of the god of war, Karttikeya.


Los Mayas

Basaron su calendario sagrado Tzolkin, en el ciclo de las pléyades, y creyeron que eran el lugar de origen de su cultura, eran llamadas Tzab-ek o cola de Serpiente de Cascabel, y también las conocían como Las Siete Hermanas.


Los Griegos

Πλειας Pleias, ‘muchas’
Πλειάδες Pleiades, ‘hijas de Pléyone’
Πελειαδες Peleiades, ‘hijas de palomas’
Son las siete hijas del titán Atlas y la ninfa marina Pléyone, nacidas en el monte Cileno. Son hermanas de Calipso, Hiante, las Híades y las Hespérides. Junto con las siete Híades eran llamadas Atlántidas, Dodónidas o Nisíadas, niñeras y maestras del infante Dioniso. Eran ninfas en el cortejo de Artemisa.

πλεϊν, ‘navegar’

Son visibles de noche durante el verano, de mediados de mayo hasta principios de noviembre, lo que coincidía con la temporada de navegación en la antigüedad, reconocida por los antiguos, incluyendo a Virgilio (Geórgicas 1.136-138).

Las Pléyades debieron haber tenido considerables encantos, pues varios de los más importantes dioses olímpicos (incluyendo a Zeus, Poseidón y Ares) mantuvieron relaciones con las siete hermanas celestiales.
* Maya la mayor de las siete Pléyades, fue madre de Hermes con Zeus.
*
Celeno fue madre de Lico con Poseidón.
*
Alcíone fue madre de Hirieo con Lico.
*
Electra fue madre de Dárdano e Iasión con Zeus.
*
Estérope fue madre de Enómao con Ares.
*
Táigete fue madre de Lacedemón también con Zeus.
*
Mérope fue la única que no mantuvo relaciones con los dioses.



En el cúmulo abierto de las Pléyades sólo seis de las estrellas brillan intensamente. La séptima, Mérope, lo hace débilmente porque está eternamente avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal; la estrella que no brilla es Electra, en señal de luto por la muerte de Dárdano.

Tras ser Atlas obligado a cargar sobre sus hombros con el mundo, Orión persiguió durante cinco años a las Pléyades, y Zeus terminó por transformarlas primero en palomas y luego en estrellas para consolar a su padre. Se dice que la constelación de Orión sigue persiguiéndolas por el cielo nocturno. Las siete hermanas se suicidaron porque estaban tristísimas por la suerte que había corrido su padre, Atlas, o bien por la pérdida de sus hermanas, las Híades. Tras esto Zeus las inmortalizaría subiéndolas al cielo.
"Y si el anhelo te lleva a navegar en mares tormentosos,
cuando las Pléyades huyan del poderoso Orión
y se hundan en las brumosas profundidades
y todos los borrascosos vientos rujan,
no sigas entonces con tu barco en el oscuro mar
sino, como te pido, recuerdo trabajar en tierra".
Ἡσίοδος / Hêsíodos

"Con aquel dulce viento, Ulises divino desplegó su velamen; sentado rigió con destreza el timón; no bajaba a sus ojos el sueño, velaba a las Pléyades vuelto, al Boyero de ocaso tardío y a la Osa, a que otros dan el nombre del Carro y que gira sin dejar su lugar al acecho de Orión; solo ella de entre todos los astros no baja a bañarse al Océano. La divina entre diosas Calipso dejó dicho a Ulises que arrumbase llevándola siempre a su izquierda."
Odisea, Canto V (269-277)

"Eν μεν γαιαν ΄έτυξ΄, ΄εν δ΄ούρανόν, ΄εν δέ θάλασσαν, Ήέλιόν τ΄άκάμαντα Σελήνην τε πλήθουσαν, έν δέ τά τείρεα πάντα. τά τ΄ούρανος έστεφάνωται, Πληιάδας θ Ύάδας τε τό τε σθένος Ώρίωνος Άρκτον θ΄ην καί Άμαξαν έπικλησιν καλέουσιν, ή τ΄αύτού στρέφεται καί τΏρίωνα δοκεύει οίη δ΄άμμορός έστι λοετρων Ώκεανοίο."
"(Hefesto) hizo figurar en él la tierra, el cielo y el mar, el infatigable sol y la luna llena, así como todos los astros que coronan el firmamento: las Pléyades, las Híades y el poderío de Orión, y la Osa, que también denominan con el nombre de Carro, que gira allí mismo y acecha a Orión y que es la única que no participa de los baños en el Océano."
Ilíada, Canto XVIII (483-489)

"El anciano Príamo fue el primero en verlo con sus ojos lanzado por la llanura, resplandeciente como el astro que sale en otoño y cuyos deslumbrantes destellos resultan patentes entre las muchas estrellas en la oscuridad de la noche y al que denominan con el nombre de Perro de Orión."
Ilíada, Canto XXII (25-29)


"Cuando después del solsticio Zeus cumpla sesenta días invernales, entonces el astro Arturo, tras abandonar la sagrada corriente del Océano, mostrándose por primera vez al anochecer se eleva."
Hesiodo Trabajos y días, 564-567


"Cuando Orión y Sirio lleguen al centro del cielo, y Aurora de rosados dedos vea a Arturo, Perses, entonces, corta y lleva a casa todos los racimos (...) y cuando se oculten Pléyades, Híades y la fuerza de Orión, entonces, después de recordar la labor propia de la estación, sumerge el grano en la tierra."
Hesiodo Trabajos y días, 609-617


La Biblia y las Pleyades
“¿Eres tú quien mantiene juntas las Pléyades y separadas las estrellas del Orión? ¿Eres tú quien saca a su hora al Lucero de la mañana? ¿Eres tú quién guía a las estrellas de la Osa Mayor y de la Osa Menor? ¿Conoces tú las leyes que gobiernan al Cielo? ¿Eres tú quien aplica esas Leyes a la Tierra?"
JOB 38:31-33
Los hombres del Antiguo Pueblo de Dios eran sabios observadores del cielo, su conocimiento es superior al hombre medio de hoy. Ellos conocían el cielo, palmo a palmo, porque cobraron conciencia de que era un cielo que el Creador les había dado para que disfrutar de su belleza.


"Buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre; que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza."
AMOS 5: 8-9

El profeta Amós incitando a su pueblo a que busque al Señor que hizo a las Pléyades y a Orión, que convierte la noche en día y el día en noche oscura. Quien hace que Tauro brille tras Capricornio y que se meta después con Arturo.

“Yo, el sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, estaba a orillas del río Quebar, en Babilonia, entre los que habían sido llevados al destierro. En esto se abrió el cielo y vi a Dios en Visión. El Señor puso su mano sobre mí. Entonces vi que del Norte venía un viento huracanado y de una gran nube salía un fuego como de relámpagos, en su derredor había un fuerte resplandor. En medio del fuego brillaba algo semejante a metal bruñido y en el centro mismo, había algo parecido a CUATRO SERES CON ASPECTO HUMANO... Los seres iban y venían rápidamente como si fueran relámpagos. Miré aquellos seres y vi que en el suelo, al lado de cada uno de ellos, había una rueda. Las cuatro ruedas eran iguales, y por la manera en que estaban hechas brillaban como topacio. Parecía como si dentro de cada rueda hubiera otra rueda. Podía avanzar en cualquiera de las cuatro direcciones sin tener que volverse. Vi que las cuatro ruedas estaban llenas de aros y que en su alrededor, había como muchos ojos.”
Ezequiel l : l-18

Ezequiel parece un moderno ufologo narrando un caso actual de contacto, con su lenguaje poético de aquella época.

"Puedo hacer que desciendan doce legiones de mensajeros celestiales ciertamente muchos mas poderosos que ustedes."
Jesus contra los romanos


Para pensar, para reflexionar para MIRAR HACIA ARRIBA. Y Arriba están LAS PLÉYADES, como la gran incógnita de todos los tiempos.
Siempre que llegamos al final de un gran ciclo evolutivo, generalmente cada 5.200 o 26.000 años, los Emisarios Pleyadianos de Luz se hacen ver. Son un colectivo con responsabilidades y papeles diversos, incluyendo el de guardianes de la Tierra y de este sistema solar. Como tales guardianes vienen a abrirnos los ojos sobre dónde nos encontramos en nuestra evolución y lo que se necesita para dar los siguientes pasos.


Mensaje de los Pleyadianos
ser unos «más que» y otros «menos que»

Las Pléyades representan la clave para la protocreación física; representan el comienzo galáctico de la familia Adámica física. la cuna y el trono de nuestra conciencia.

Los Astrónomos nos dicen que estamos en medio de una rueda-dentro-de-rueda entrelazante dentro de una máquina de tiempo cósmica que los Mayas y los Egipcios entendieron, y tal como nosotros damos vueltas en relación a nuestro paradigma solar inmediato nuestro sistema galáctico entero se está moviendo actualmente en relación a la configuración mayor de las Pléyades, conocida ahora por los astrónomos como Messier 45 (M45). Esta rueda más grande es conocida como la Presesión de los Equinoccios, el período de tiempo que le toma a la Tierra para realizar un recorrido completo de las constelaciones del zodíaco. Lo que hace que parezca que el zodíaco se "retrasa" un signo cada 2200 años o casi un grado cada 72 años es el tambaleo de la tierra, o el axis del giro (en un ángulo). Esto nos da un promedio de 12 signos en 26,000 años. Las Pléyades tienen un papel clave tanto en el Hemisferio Norte como en el Sur durante los Equinoccios y Solsticios establecidos por la Presesión.
En el Hemisferio Norte, en el Equinoccio de Primavera, las Pléyades se elevan durante el día y pueden ser vistas sólo momentáneamente en la noche. Cada día el sol se acerca un poco más en alineación con las Pléyades para que durante el Solsticio de Verano las Pléyades se eleven justo antes de la luz del amanecer. La primera elevación visible de las Pléyades ante el sol es llamada la elevación helicoidal de las Pléyades. Durante el Equinoccio de Otoño las Pléyades se elevan a medianoche. En el Solsticio de Invierno las Pléyades son visibles en el oriente justo después del anochecer. Esto es porque cada día se elevan unos cuatro minutos más temprano en la esfera celestial. Los Maori de Nueva Zelanda utilizaron la elevación helicoidal de las Pléyades, llamada por ellos la Matariki, como el comienzo de su Año Nuevo (Junio). También interpretaron a la Matariki como la madre con seis hijas (mientras otros reconocían a Puanga o Rigel, Orión, como el símbolo del Año Nuevo). Por tanto, cuando volvemos a visitar las mil columnas, los centros megalíticos y los importantes textos que han sido preservados a lo largo de miles de años de tradición en todo el mundo- vemos una profunda relación entre las historias de las Pléyades y el origen de la humanidad.

La estructura se basa simplemente en la esencia especial presente en la naturaleza de todos los seres que, al llegar a ciertos niveles de evolución, desean profundamente dar y servir a otros. Por lo que se me ha dado a entender, este deseo se basa en el Amor Divino, cuya naturaleza la mayoría de los humanos se muestran incapaces de entender. También lo mueve lo mismo que nos empuja a seguir creciendo: el deseo de que la separación llegue a su fin para ser Uno con Dios/Diosa/Todo Lo Que Existe. Estos seres superiores anhelan ser de nuevo Uno con nosotros.
In Lak Ech


"El Microcosmos es un reflejo del Macrocosmos" "Como es arriba es Abajo" y efectivamente lo podemos ver en nuestro sistema solar y en la partícula más pequeña de la materia que es el átomo, ambos son iguales solo que en diferentes dimensiones, actúan bajo el mismo principio creador, mantienen el equilibrio y dan forma a la vida en el Universo Físico. Este principio lo entendieron a la perfección todas las grandes Culturas en la antiguedad, de ahí su gran fijación por la observación de la marcha de las estrellas. Sabían que al existir ciclos en un día (mañana, medio día, tarde, atardecer y noche) también había los mismos ciclos pero a una escala mayor, de igual forma los ciclos en un año (Primavera, Verano, Otoño e Invierno) sabían también que esos mismos ciclos se repetían en una escala mayor. Si el hombre pasa durante su vida por el nacimiento la niñez, adolesencia y madurez, a un nivel mayor, el de una civilización, ocurre lo mismo y si una semilla es sembrada esa semilla responde a dichos ciclos para su crecimiento, cosecha y nueva reproducción.

Nuestros antepasados entendían que el ser humano no era diferente a ningún organismo vivo en el Universo y que al igual que una planta y una semilla, el ser humano, también se encontraba inmerso en un ciclo evolutivo. Nuestros antepasados sabían que si la tierra forma parte de un sistema solar, nuestro sistema solar también forma parte, junto con otros soles de un sistema mayor. La pregunta sería ¿A que sistema pertenece nuestro sol y nuestro planeta?, ¿De donde recibe su influencia nuestro sol? y ¿Que tiene que ver esto con la Ascensión o con el regreso de Jesús o con el fin del Materialismo?.
Muchas leyendas de la cultura antropológica alrededor del mundo se relacionan con las Pléyades. Conocida también como M45 o "Las Siete Hermanas", es una constelación de alrededor de 400 estrellas en un radio de 25 años luz, y se localiza a 415 años luz de la Tierra.

Muchos templos griegos estaban orientados hacia el punto de salida y puesta de las Pléyades. La referencia más antigua registrada sobre las Pléyades, sin embargo, corresponde a la literatura astronómica China fechada en 2357 AC. Para las tribus agrícolas del hemisferio norte el curso de las Pléyades indicaba el comienzo y el final de la temporada de cultivo.

Probablemente, la más famosa leyenda de las Pléyades en la tradición popular norteamericana sea la historia de la Torre del Diablo, Wyoming, una roca volcánica que los Indígenas Kiowa locales llaman Mateo Tepe. Dicen que una vez siete doncellas acamparon cerca del río en una región conocida por tener muchos osos. Uno de los osos comenzó a perseguir a las doncellas quienes se arrodillaron para pedir ayuda, implorando a los dioses. La tierra se elevó hacia el cielo. El oso intentó, en vano, seguirlas y arañó un lado de la roca, marcas que se ven en la Torre. Para proteger a las doncellas el Gran Espíritu les permitió permanecer en el cielo como las siete hermanas, las Pléyades.

Para los Japoneses la constelación de las Pléyades se llama "Subaru" y en Sánscrito se llama "Krittikas". Algunos de los pueblos aborígenes de Australia la conocían como "Makara" y reconocían que estaba conectada con la constelación de Orión. La biblia hace varias menciones acerca de las Pleyades (Job 38:31-33). Para los Aztecas se llamaba "Tianquiztli", que significa el "Lugar de Reunión" (Noten el significado) y era considerado un signo importante de la continuidad de la vida: a medianoche, cada 52 años, aparecía directamente arriba de sus cabezas y les aseguraba a nuestros antepasados que el mundo no llegaría a su fin decían que el mundo había pasado por cuatro soles anteriormente y estos habían sido destruidos que se encontraban en el quinto sol el cual sería destruido por el movimiento, esto es, terremotos y aparecería un sexto sol (claramente describen los ciclos cósmicos). Este período de tiempo de 52 años también correspondía al calendario religioso de 260-días (Tonalpohualli en Náhuatl o Tzolkin en Maya) cuando se entrelazaba con el calendario civil de 365-días (Xiupohualli en Náhuatl o Haab en Maya). Cada 52 años solares Haab (73 años Tzolkin) estos calendarios coincidían. El ciclo de 52 años se decía que empezaba cuando las Pléyades cruzaban el quinto punto cardinal o el cenit del cielo a medianoche. Algunas veces no sólo estaban las Pléyades en el cenit sobre Mesoamérica sino que esa alineación también entraba en conjunción plena con el sol (como lo veremos de nuevo en el 2012). Además, dos ciclos de 52 años (104 años) se coordinan con una alineación adicional con Venus que también ocurrirá en el 2012 (Venus símbolo del amor y de la forma creativa femenina en la escala local y también símbolo de Quetzalcoatl y su regreso).

La Pirámide del Sol, fuera de la Ciudad de México, está alineada con las Pléyades, ya que su cara occidental y muchas de las calles aledañas están alineadas directamente con el punto de la puesta de las Pléyades la medianoche de la noche en que está en su punto más elevado. Las Pléyades eran claramente reverenciadas también por los Mayas, quienes, en el área de Chichén Itza, sabían que el sol producía una sombra tipo serpiente que descendía del lado de la escalinata del norte de la pirámide de Kukulcan durante el equinoccio de primavera recordando el regreso de la Conciencia de la Serpiente Emplumada. Algunos estudiosos han calculado que 60 días después de la aparición de su sombra, cuando el sol alcanza su cenit sobre la Pirámide a medio día (Mayo 20-Mayo 23), hay otra alineación directa con las Pléyades. Esta alineación Pléyades-sol tiene una conexión directa con Quetzalcoatl-Kukulkan, la Serpiente Emplumada que trajo la sabiduría más grandiosa al planeta.

Los antiguos Egipcios también señalaron a las Pléyades como una diosa, probablemente más reconocida como Neith, la "madre divina", o Hathor, quien tomó la forma de una vaca (que portaba las semillas de la vida). Los piramidólogos que han trabajado en Egipto durante los últimos 12 años han encontrado textos piramidales que sugieren que los Egipcios reverenciaban a las Pléyades y a la estrella Sirio como un sistema estelar superior divino, especialmente a Alcyone, su estrella más brillante.

La Constelación de las Pleyades ha sido conocida por todas las culturas incluso se menciona varias veces en la Biblia. Nuestros antepasados Aztecas y Mayas no fueron la excepción y cada 52 años llevaban a cabo la ceremonia del Fuego Nuevo cuando el sol central de las Pleyades

(Alción) la estrella Sirio y nuestro Sol se alineaban.
De acuerdo con las evidencias heredadas por todas las grandes culturas, nuestro Sistema Solar gira alrededor de Alción el cual es el Sol central de la Constelación de las Pleyades. De la misma forma como nuestro planeta gira alrededor del sol, todo nuestro sistema solar gira alrededor del Alción junto con otros Sistemas Solares y tarda (nuestro sistema solar) 25,625 años en dar una vuelta completa alrededor de Alción, de la misma forma como nuestro planeta tarda 365 días en dar un giro completo alrededor del sol.

Los Mayas, grandes Astrónomos, conocían estos ciclos galácticos y dividieron este gran ciclo cósmico, que realiza nuestro sistema solar, en cinco partes de 5,125 años cada una. Según los Sabios Mayas estos sub-ciclos contenidos en el ciclo mayor son etapas o Eras por las cuales pasa toda una civilización en su proceso de evolución tanto física como espiritual, esto es, El Amanecer Galáctico, El Medio Día, La Tarde, El Atardecer y finalmente La Noche Galáctica. La última parte ( o sea 5,125 años) del ciclo completo de 25,625 años o sea la Noche Galáctica por la que atravesamos y estamos por salir inició, de acuerdo con el exacto (Según la Nasa) Calendario Maya, en el año 3,113 A.C. y concluirá el 21 de Diciembre del 2012. Este último proceso por el que estamos transitando es trascendental en nuestro proceso de evolución Espiritual porque además de concluir una quinta parte del ciclo galáctico concluye un ciclo completo de 25,625 y la conciencia del hombre se transforma debido a las energías superiores que son recibidas con mayor intensidad por la cercanía de nuestro sistema solar con Alción el Sol central de las Pleyades. La semilla que fue sembrada 26,000 años atrás (El Hombre) se prepara para ser cosechada y elevada a un nivel superior de conciencia y realidad para continuar su proceso evolutivo de regreso a la unidad de donde salio, recordemos que hace aproximadamente 25,000 años según los historiadores la Atlántida desapareció y la tierra fue reconformada y purificada en su totalidad.

La disminución del magnetismo terrestre, el incremento en la vibración del Planeta, el proceso de purificación de nuestra Madre Tierra a travéssíntomas que ya comentamos en el artículo anterior tan solo obedecen a un proceso natural tal y como cada año aparecen La Primavera y el Invierno, el Día y la Noche, La Siembra y La Cosecha. El rompecabezas ha sido armado todo tiene sentido, la semilla ha de ser cosechada, un ciclo más está por terminar y todo vuelve a empezar nuevamente. Para aquellos que se atrevan a cosecharse a si mismos participaran en el siguiente ciclo supervisando y ayudando a que la nueva semilla que se siembre llegue a su feliz fin y sea cosechada nuevamente.
Debemos de ampliar nuestra conciencia y despertar del sueño de la ilusión física para incorporarnos a ayudar a Nuestra Madre Tierra en el proceso de Parto que esta llevando a cabo.

Las Pléyades son, por tanto, un marcador de extraordinaria precisión para los eventos del contacto celestial-terrestre y el traslapo angelical-humano de los encuentros registrados por las diferentes culturas del mundo. Aún más importante es comprender la inmensa era y la verosimilitud histórica de las leyendas de las Pléyades que se encuentran a lo largo del mundo y que señalan una grandiosa protección y la transformación última de la creación que nos permitirá volver a los cielos superiores al ser elevados, reprogramados y resucitados hacia los cielos del Dios Más Alto.
Nuestra Madre Tierra va a a Dar a Luz a un nuevo hombre con una Nueva Conciencia y Un Nuevo Corazón, un nuevo Hombre identificado con la Unidad de donde procede y en comunión con todo el Universo. Así ha sido desde siempre, ¡nuestros antepasados lo sabían!.
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